jueves, abril 27, 2006

Extinción

Noche de fiesta en el Luna Park. No como antes, cuando en el aire flotaba una bruma eterna de humo de cigarrillos y sudor. En aquella época era precioso. Mi papá me llevaba y me encantaba ese olor a machos sudados.

Ahora no. Ahora estaban Scioli, Adrián Suar y otros metrosexuales sonriendo a cámara. No sé a qué olían porque lo ví por televisión, pero seguramente no a chivo ni a tabaco.

Era el esperado regreso de Locomotora Castro recuperado de su accidente automovilístico. Había estado varios días en coma y algunos meses internado. Yo creía que se había muerto pero no, estaba más sano que nunca.

Ahora cantan los himnos y se ponen una mano sobre el corazón para manifestar emoción y patriotismo. Esta vez los cantaron a capella dos de las voces más chirriantes del Mercosur, una argentina llamada Gabriela Polchinski y una colombiana llamada Celeste Montervino.

El maravilloso Príncipi, el comentarista de box más extraordinario del mundo, explicaba que un verdadero campeón debe saber cómo y cuándo extinguirse y agregó -Castro vuelve al ring con su inefable estilo: excedido de peso.
Y sin entrenamiento, podía haber agregado.

Cuando subió al ring y se sacó la bata los rollos saltaron por encima del pantalón. Con cada movimiento flameaban y quedaban vibrando durante una fracción de segundo como ondas de grasa en un plato de caldo, lo que impedía ver claramente las cicatrices de los drenajes entre las costillas.

El sponsor de Locomotora era MI TAXI. Lo tenía bordado en el culo del pantalón. Daba ganas de llamar para pedir una unidad que lo sacara del ring y se lo llevara lejos de allí, fuera del alcance de La Pantera de San Onofre, su contrincante.

En la cabeza tenía unos rombos azules, amarillos y rojos. Parecía una secuela del accidente, como si en la emergencia le hubieran hecho un injerto de pullover.

Como era previsible lo cagaron a trompadas. Príncipi decía que estaba teniendo problemas de traslación . Eso quería decir que tenía las piernas como de plastilina y no atinaba a despegarse del piso.

Fue muy triste pero no tanto como el minuto entre round y round, cuando pasaban los comerciales de Sprite con la locución de Jorge Lanata. Eso sí que es saber extinguirse como un verdadero campeón.

3 comentarios:

Obelix dijo...

Ememe,

Suerte que no vi la pelea. Locomotora era mi ídolo. Cuando le ganó a Jackson, haciéndose el moribundo, grité tanto que me quedé afónico.

Buen fin de semana.

Almirante Margarito dijo...

Injerto de pullover (!)

ememe dijo...

Sí, era muy gracioso haciéndose el muerto y resucitando de repente como un demonio.

Y sí, tenía el pelo podado en forma de rombos de colores. Me imaginé que en el apuro en la guardia le habían cosido el sueter de un residente para que no se le saliera el cerebro.