jueves, febrero 14, 2008

Apéndice al post anterior

La frase de V. tiene su historia y siempre la recordamos porque es muy útil para muchas cosas que nos pasan.
Como buena psicobolche yo había decidido que mis tres hijos fueran a colegios del Estado. Pensaba que debían formarse en contacto con el mundo real, no sólo en casa con mis amigos y sus amigos, sino también en el colegio. Siempre me pareció que la realidad es la mejor escuela, como diría el viejo Vizcacha. Entonces, nada de colegios particulares: los dos mayores hicieron el primario en una escuela pública del centro y después uno fue al industrial y la otra al Normal 8. Ocho años después, cuando le llegó el turno a V., la más chica, la enseñanza se había degradado un tanto. La inscribí en el colegio público más común de San Telmo, a dos cuadras de casa. A los pocos meses de empezar las clases empecé a barruntar que había sido uno de mis muchos errores como madre: la maestra le daba premios semanales porque llevaba los libros, los cuadernos forrados, las tareas hechas, el guardapolvo... hasta que un día fui al cole y pregunté por qué la premiaban tanto. La maestra era un personaje de Gasalla, una viejarra con permanente y anteojos de culo de botella. Me paró frente a la clase y gritó:

-Ninios!!! Acá se encuentra la seniora madre de la ninia V.!! Observadla! Elia es la responsable de que la ninia V. traiga sus útiles en orden y las tareas realizadas! Por eso la ninia V. recibe todos los premios a La Mejor Alucna!! Vuestras madres debieran tomar nota e imitarla!!

Yo hubiera querido atomizarme en el espacio en ese mismo momento. V. me miraba desde su banco con cara de horror y lo único que se me ocurrió decirle a la Seniorita Maestra fue que no es tan así, que no es justo, que no se puede comparar, que no todos los chicos tienen las mismas posibilidades...

Ése fue el último año de V. en un colegio del Estado. Había querido que fuera y se sintiera igual a todos los chicos y la habían hecho sentir una niñita especial.
Mientras tanto, los compañeros que iban a casa tenían algunos problemas: una nena nos explicó que era hija de su mamá y de su abuelo, porque la mamá la había tenido con su propio padre. Otro nene nos contaba que a la mañana no tomaba el desayuno y que en el colegio esperaba la hora del recreo en que les daban a todos los chicos una taza de mate cocido porque sino se quedaba dormido. Pero V. amaba a uno en especial: uno divino con el pelo negro azul, con ojos como carbones, tartamudo, al que le faltaban todos los dientes de adelante por déficit de calcio y media oreja porque cuando era bebé se la había comido una rata mientras dormía.
A., la hermana mayor de V., que era camorrera, tilinga y muy guacha, le dijo un día:
-Cómo te puede gustar ese chico? No ves que es tartamudo, le faltan los dientes y media oreja?

V. la miró furibunda, se tragó mil maldiciones y al fin le dijo:
-Idiota! No ves que uno ama los pequeños defectos?

8 comentarios:

Funes dijo...

Maaaammmaa... qué personalidad...

La Perfecta dijo...

muy fuerte lo de la niña que es nieta/hija a la vez...
Al final todas las historias en Suramérica se parecen un poco
:S

Morkelik dijo...

tu relato es muy bueno y triste a la vez. tu hija menor una fenomena!!!

yo tambien defiendo la escuela publica. todavia no tengo hijos pero recordare este post en el momento de su escolaridad.

Maggie (in Spain) dijo...

qué nena, esta V.

EmmaPeel dijo...

B3 es una masa

ab dijo...

Y masa también es la materia que se acumula en mi cubo personal, en los estantes, los cajones, el piso, las mesadas,las sillas, las cajas, la biblioteca, la mesa, el placard...no querés venir a jugar otra batalla?

Anónimo dijo...

Todas todas mis felicitaciones a esa madre que la crio,y por supuesto que V es mi idola total.
G

Cosima dijo...

uff Que suerte que volviste MM!

La vida cibernetica había perdido sentido sin tu presencia.

Me encanto la anecdota de V. Probablmente tu educacion sicobolche, publica etc., rindió sus frutos y le supiste transmitir una verdad muy humana.

Gracias en nombre de la raza humana.