sábado, enero 07, 2006

Gimnasia facial

Alguien me dijo que haciendo gimnasia con los músculos de la cara se puede permanecer joven por más tiempo.
Me lo dijeron hace muchos años, cuando la idea de que un músculo pudiera ablandarse me parecía un disparate.
Cuando uno es joven no tiene la paciencia necesaria para observar cómo la piel tensa de la ciruela que está en el árbol, en un solo día se adelgaza y se arruga mostrando los signos de la senilidad.
Y si un joven observara cómo las frutas maduran y mueren en su rama, difícilmente relacionaría ese proceso consigo mismo, porque al no ser ciruela el joven envejece lentamente. Sería necesario un microscopio para poder detectar en su piel los primeros deterioros. Cuando se perciben a simple vista, aunque sean mínimos, es porque la decadencia tomó definitivamente el mando de ese organismo. El tiempo tiene una forma solapada de invadirnos y de dirigirnos con mano firme hacia la ruina.
Vivimos distraídos durante años y un día nos vemos casualmente en un espejo y no nos reconocemos. O miramos con atención y buena luz una parte de nosotros mismos y nos preguntamos a quién pertenece esa rodilla que se arruga, cómo llegó allí ese músculo informe.
Lo que complica las cosas es que el tiempo y la fuerza de gravedad trabajan asociados. Juntos tironean hacia abajo hasta que algunas partes del cuerpo y de la cara se dejan vencer, pierden terreno y se abandonan mansamente al derrumbe.
Los profesores de gimnasia facial recomiendan ejercicios destinados a tonificar músculos muy importantes, como los de la frente, los que rodean los ojos y los que están alrededor de los labios.
Una rutina muy efectiva es repetir en voz alta una frase que obligue a determinado grupo de músculos a contraerse y a relajarse varias veces. Los especialistas han creado frases para los labios, para los pómulos, para la papada y hasta para los párpados.
Una amiga me contó que durante toda su adolescencia oía a su madre repetir cien veces todas las mañanas en voz muy alta y modulando forzadamente las letras: -Rosas rojas!.. rosas rojas!...rosas rojas!
La mamá decía que ese ejercicio la mantenía joven y evitaba que se le formaran arrugas en los pómulos. El recuerdo que tengo de ella no es el de una mujer joven sin arrugas sino el de una señora mayor con una expresión muy tensa. Pero tal vez hubiera sido mucho peor en su estado natural, si no hubiera dicho Rosas rojas durante tantos años todas las mañanas.
También me contaron que otra señora había aprendido en un programa de televisión un ejercicio creado para tonificar los labios. El programa era norteamericano y las voces estaban traducidas con subtítulos. Así que cuando la profesora de gimnasia facial modulaba lenta y exageradamente la frase Walking by the wood, little Red Riding Hood, abajo se leía Camina por el bosque, Caperucita Roja.
La señora aprendió perfectamente el ejercicio y como no sabía inglés, todas las mañanas repetía delante del espejo la frase Camina por el bosque, Caperucita Roja, que desde el punto de vista gramatical es una traducción bastante aceptable pero como gimnasia es completamente improductiva. Basta con hacer la prueba: pronunciarla no pone en actividad ningún músculo. Puede decírsela con la boca casi cerrada si uno quiere.
Sin embargo ella no se sintió defraudada: años después, con los labios arrugados como correspondía a su edad, seguía difundiendo con entusiasmo las bondades del ejercicio que hacía todos los días y nadie se animaba a decirle que estaba arrugada y mucho menos a explicarle que para los músculos no es lo mismo decir Walking by the wood, little Red Riding Hood que Camina por el bosque, Caperucita Roja.
En una librería encontré casualmente un libro sobre gimnasia facial y lo leí entero allí mismo, parada frente a la mesa. Me daba vergüenza comprarlo porque me parecía una frivolidad, pero al mismo tiempo no podía dejar de leerlo de principio a fin. Tenía fotos que ilustraban cada ejercicio y mediante un esfuerzo de memoria considerable los aprendí todos. Hice otro gran esfuerzo de voluntad para resistir la tentación de practicarlos en el momento, sobre todo porque frente a mí había una columna revestida con espejos.
Los memoricé con la idea de practicarlos todos los días porque el libro prometía que haciéndolos con constancia, en menos de seis meses las arrugas de la cara y del cuello desaparecen por completo. Los hice escrupulosamente durante cuatro mañanas pero ese tiempo me bastó para comprender que no se pueden hacer muecas delante de un espejo todos los días durante meses sin perder la autoestima.
Como no quiero entregarme sin luchar, me propuse hacer mi gimnasia facial cada vez que se cumplan dos condiciones: estar sola y no tener nada interesante para hacer. La primera de esas condiciones no se cumple en el subte ni el colectivo pero sí cuando estoy en un taxi. Cuando el chofer me mira alarmado por el espejo retrovisor disimulo remedando gestos de dolor o de preocupación como si me doliera algo o como si estuviera pensando en algo terrible.
Pero en el ascensor de mi casa es donde se cumplen las dos condiciones a la vez.
Como vivo en un piso 22 aprovecho el trayecto hacia arriba o hacia abajo para hacer mis estiramientos de cuello llevando exageradamente el mentón hacia delante y arriba, lo que me hace parecer un ganso atragantado. Al mismo tiempo abro grandes y cierro con fuerza los ojos una y otra vez para fortalecer los párpados superiores; bajo y subo las cejas locamente para que se me desarrugue la frente; hago movimientos de succión para tonificar los labios e hincho los carrillos para que se me alisen las mejillas.
Según qué grupo de músculos esté ejercitando mi cara se parece intermitentemente a la del cuadro El Grito o a la de Dizzy Gillespie tocando la trompeta.
Claro que me inquieta que alguien abra la puerta del ascensor y me sorprenda con el cuello estirado y la boca muy abierta como andando en moto a 200 kilómetros por hora. En esa eventualidad no tendría tiempo de recuperar mi cara de siempre y saludar como si nada extraño ocurriera. Me temo que en ese caso perdería la consideración de todos mis vecinos porque ese tipo de noticias se difunde rápidamente. Es un temor lógico el que tengo, pero estoy dispuesta a enfrentarlo si la gimnasia facial me diera el resultado prometido.
Algún riesgo hay que correr para mantenerse joven toda la vida.


7 comentarios:

la enmascarada dijo...

Una vez probé de hacer gimnasia facial, asesorada por mi cosmetóloga
Pero me empezaron a dar arcadas y no lo intenté mal.
No debiera estar mal visto ser viejo, sonreír es el mejor ejercicio, aunque traiga arruguitas.

ememe dijo...

Qué ejercicio te indicó tu cosmetóloga que te provocó arcadas?

la enmascarada dijo...

uy es difícil de explicar!
uno que tenés que tensar el cuello y sonreír con la boca cerrada, como tirando las comisuras para atrás, es casi una mueca.

Anónimo dijo...

Soy preparador físico, me llamo Alberto Gutiérrez, tengo 51 años, más de 30 años de experiencia en el acondicionamiento físico. Además he acabado de escribir un libro sobre este tema, se llama “Gimnasia y rejuvenecimiento facial” esto lo digo y me vais a tener que perdonar porque discrepo con la mayoría de las opiniones aquí expuestas.
La gimnasia facial bien entendida es la tonificación y la musculación de las zonas musculares de la cara. Pero “atención” a esto no se trata de gesticular exageradamente o forzar expresiones faciales como muchos de los artículos que hay por ahí. Se trata de mover la musculatura creando unas resistencias adecuadas con dedos y sabiendo donde posicionarlos. No tiene nada de metafísico ni de esotérico, es totalmente científico y lógico, lo que ocurre que aún hay mucho desconocimiento sobre el tema.
Una arruga no es tal hasta que la flacidez muscular la marca con cierto dramatismo. Es la falta de firmeza lo que delata el envejecimiento de la piel. Uno puede tener arrugas, de hecho hay gente joven que tiene arrugas, incluso antes de los treinta años, pero a pesar de todo siguen manteniendo su aspecto juvenil, ya que lo que realmente revela la edad de la persona no es primordialmente sus arrugas, sino más que cualquier otro factor es la falta de tersura y firmeza muscular. Al cabo de los años acaba ocurriendo esto, que el rostro pierde la apariencia de lozanía porque cae la musculatura y aparecen las arrugas, es la combinación de estos dos factores lo que nos lleva inevitablemente a reflejar nuestra edad. Es seguro que los años no pasan en vano, pero también es cierto que la mayoría de las veces el problema no radica en los años, sino en el estilo de vida que llevamos.
Pueden existir técnicas y de hecho las hay que nos ayuden a mejorar el aspecto físico de un rostro, como la cirugía estética, múltiples y diferentes tratamientos estéticos, infinidad de cremas y productos de cosmética, etc. Todos estos métodos actúan básicamente a nivel superficial, solamente sobre la piel, sus efectos no actúan en la totalidad y profundidad muscular, no hay mejoras en la biología de los músculos ni beneficios para el sistema circulatorio. En mi opinión el problema principal asociado a la edad, está en la flacidez y la destonificación muscular, este importante inconveniente no queda resuelto por ninguno de los remedios estéticos tradicionales, pueden ayudar en ciertos aspectos, pero ninguno de ellos obligan a una movilización voluntaria de la musculatura, no existen movimientos de flexión y extensión similares a cuando ejercitamos los músculos de cualquier otra parte del cuerpo. Los tratamientos estéticos son válidos, cuando son ellos los que acompañan a la actividad física. El sedentarismo, la inmovilidad y la inactividad favorecen la aparición de flacidez y caída general de los tejidos, la ausencia de firmeza y tono muscular en el rostro persistirá a pesar de estirar la piel quirúrgicamente, recurrir a infiltraciones o ponerse todas las cremas del mundo. Por el contrario el movimiento y la actividad generan vitalidad, tonificación y firmeza, aspectos obligatoriamente e intrínsecamente ligados a las personas jóvenes.

Anónimo dijo...

Si necesitais mas información sobre gimnasia facial:
http://rejuvenecimientofacial-albert.blogspot.com
http://aziroet.com/gimnasiafacial/

isabel lopez dijo...

Los ejercicios de gimnasia facial te ayudan a modelar tu rostro en todas las etapas de la vida.
El rostro muestra la tensión, estrés, preocupaciones y esto afecta a nuestra imagen.

Por otro lado el musculo si no se trabaja se descuelga, debido a la tracción de la gravedad.Los ejercicios los tonifican redefiniendo el rostro. os paso mi blog. Soy formadora de Gf desde el 2006.
gimnasiatonificacionfacial.blogspot.com

isabel lopez dijo...

Me quiero presentar me llamo ISABEL LOPEZ y soy profesoa de Gf desde hace 6 años. Yo te recomiendo una clase personalizada donde estudiare las zonas a mejorar y te entregare una tabla de ejercicicos y pautas junto a mi DVD con todos los ejercicios. Tambien tengo mi curso online dirigido por mi que atiendo las dudas o consultas que te puedan surgir. Te dejo mi blog y ahi encontraras mi mail http://gimnasiatonificacionfacial.blogspot.com