domingo, diciembre 10, 2006

Examen



Estoy estudiando para dar un examen de alemán. No pensaba darlo. Sufro del síndrome del Corredor de Fondo (Allan Sillitoe, si no lo leyeron léanlo): hago todo el esfuerzo de una forma denodada sin cansarme y sin desfallecer y en el último momento, cuando sólo faltan unos pocos días de sacrificio, me invade una indiferencia absoluta por el resultado, por el examen, por el éxito, por lo que sea que viene al final, y abandono todo sin ningún remordimiento.

Esta vez una de mis compañeras, ejemplar atípico de la etnia puan, me obligó a dar el examen, me inscribió por su cuenta y me organizó unas jornadas de estudio atroces que sólo un cerebrito como el de ella, virgen de sustancias tóxicas y de experiencias traumáticas, puede sostener. Lo raro es que cuando me agarran y me dicen, yo digo que sí y lo hago con gran alegría, asi que estoy estudiando con ella, comiendo cerezas y helados, tomando litros de café y creando reglas mnemotécnicas que no nos permitirán recordar nada pero por lo menos nos hacen morir de risa.

La gramática me parece un invento aberrante, y la alemana no te la cuento. Pero igual sospecho que la gracia que tiene es que te deja imaginar cómo se fue construyendo el idioma. Uno casi puede ver a los germanos armados con garrotes gritando palabras en acusativo, ensamblando palabras para hacerse entender, declinando los artículos para que no haya confusiones de género.

Una amiga nuestra japonesa de Japón dice todo el tiempo “muchísimamente”

17 comentarios:

carolina dijo...

yo debo sufrir del mismo síndrome... estoy escribiendo un examen lindo y larguísimo del que me voy desinteresando a medida que adelanto. pero estoy sola, aburrida, y como ositos de gelatina...

hay una palabra en alemán que me encanta, "augenblick", ¿no es linda?

otro ejemplar (típico o atípico, no sé) de puán

carolina dijo...

ah, suerte en el examen y... ¡no abandones!

un día tenés que escribir un post sobre el ejemplar típico de puán. bueno, ya escribiste uno sobre algunos ejemplares de puán. ¿cómo es que conocés tantos?

ememe dijo...

Carolina, yo amo los ositos de gelatina!! Tenés los célebres gummi bärschen? Los verdaderos? Cada vez que pulsatilla viene de Alemania me trae y yo los voy racionando para que me duren pero un día no aguanto más y me los como todos juntos. A veces me prendo uno con un alfiler de gancho en la ropa, como un prendedor, pero al rato también me tiento y me lo como.
Como acá no hay, los reemplazo por Yummy, un ersatz triste que no se les parece en nada pero por lo menos tiene formitas lindas.
Me gustan los de corazones y los de princesitas y no me gustan los que tienen forma de pies. Ésos son un asco.

Conozco la etnia puán porque tengo
a. una hija que pertenece a ella, aunque es una escéptica que abomina de ese mundo.
b. dos amigas muy jóvenes que van.
c. cuatro amigas viejas que fueron.
d. varios amiguetes que on/off van y vienen.

ememe dijo...

Augenblick es guiño, no?

ememe dijo...

Me olvidaba de otros puaners que conozco muy bien!
Son dos profesores y dos alumnillas que atiendo en mi consultorio. Ellos me mantienen actualizada sobre su civilización y sus costumbres. Cual antropóloga con casco de paja y shorts caqui, escucho sus pequeños secretos y conozco las rivalidades y las pasiones características de su cultura.

as dijo...

No puedo esperar a anunciarlo... Atravesé el espejo (en este caso la pantalla) y entré a “mundo ememe”. Ya lo dijo Alicia, ahí detrás todo está al revés. En medio de un orden aparentemente perfecto y de bandejas y bandejas y platos y platitos repletos de überraschungen, el café se prefiere frío y la coca-cola, caliente y sin gas. Alonso -ella, la iguana- tiene una habitación con biblioteca, toma sol en reposera y se balancea en “su” hamaca paraguaya mientras sus dueños reptan con cara de iguana (eso me contaron) al son de todo tipo de música.
Während, la batalla de los garrotes akkusativos continúa con pleno éxito del enemigo, por supuesto.
Auf/aus/an/wiedersehen.
AS.

Crab dijo...

I beg to differ en cuanto al alemán: me parece un idioma tan lógico, tan ordenadito...
En cuanto a Sillitoe, si mal no recuerdo, él en realidad se deja ganar, como venganza contra el bostal, como llamaba al reformatorio.

ememe dijo...

Crab, claro que es ordenadito y absolutamente lógico. Eso es lo más atractivo que tiene, pero también lo que lo hace tan difícil porque tiene miles de reglas entrecruzadas.
Tal vez el español es igual pero uno no se da cuenta. Como dijo Juan Gelman, tuve la suerte de nacer en español.

mequi dijo...

Yo me perdí la oportunidad de aprender alemán cuando mi abuela trataba de enseñármelo. Hubiera sido tanto más fácil de chiquita! Con el desinterés de mis cinco años, le contestaba que pronunciar ese idioma era como comer con una cuchara de piedra, me raspaba el paladar. Años después le descubrí la dulzura...

carolina dijo...

creo que augenblick significa guiño pero también instante y momento, estos dos últimos son mis significados preferidos.

sí, los célebres ositos alemanes, los verdaderos, que uno no puede parar de comer hasta tener dolor de muelas. nunca vi corazones ni princesitas, me voy a fijar mejor. igual, a partir de ahora también voy a prendérmelos a la solapa con un alfiler. me encantó la idea. ¿empezamos un contrabando? pan de miel y almendras... ositos...

¡cuántos puaners conocés! yo también, como tu hija, tenía una relación un poco extraña con la facu, sobre todo después de estar ahí unos años. no sé si otras carreras producen sentimientos de amor y odio como los que produce puán. pero los chimentos están buenos, ¿no? son tan bajos a veces, no se puede creer.

ememe dijo...

Carolina, dónde estás que tenés gummi bärschen a mano? En Argentina no hay. En cambio hay esos Yummi en distinas series: Barbies, corazones, Bob Esponja y otros personajes de la TV que no conozco. Que no los conozcas quiere decir que no vivís en Buenos Aires, no?

No sabía que Augenblick quiere decir eso también. Me encanta.

Crab, es verdad, el corredor de Sillitoe parece abandonar al final de la carrera como una forma de resistirse al poder que lo subyugó durante esos años (o meses, no me acuerdo: lo leí hace mil años). Pero la gracia de ese final es que él podía ganar, reciclarse como un triunfador y a la vez ser aceptado por esa sociedad que lo había despreciado. Me parece maravilloso, glorioso, que pudiendo hacerlo renuncie a último momento. Es un gesto de triunfo grandioso. Nunca me olvidé de ese libro. Creo que hubo una peli después, que también era buena.
Lo de mi disolución antes del examen final no es como lo del corredor porque no le gano a nadie. Es mera fiaca de hacer el último esfuerzo, una actitud anti germánica como pocas.

ememe dijo...

mequi, qué lindo lo de la cuchara de piedra! Es verdad que puede sonar así pero también ser dulcísimo. Ayer en el examen teníamos que oír audios de la radio, reportajes y noticias y algunas de esas personas hablaban tan divinamente que me producían una especie de hipnosis. Y otros eran espantosos, como si hablaran con la boca llena de salchichas.
Mi papá, que era alemán, nunca quiso enseñarme ni una palabra. Él tenía un rollazo con el tema de ser alemán y sólo me enseñó cinco o seis malas palabras atroces que me hacía repetir delante de sus amigos alemanes.

carolina Baffi dijo...

entendí que los gummi bärschen venían en todas esas formas y yo no las había visto. ahora me quedo más tranquila o menos porque veo que entiendo cualquier cosa... de hecho, pensé que sillitoe era el médico que había descrito ¡la enfermedad del corredor! en fin... voy a buscar el libro, me gustó lo que contaron de él.

vivo en estados unidos donde también los venden, aunque todavía no encontré una tienda dedicada sólo a la venta de los ositos y derivados... sigo buscando.

ememe dijo...

Carolain, el libro se llama La Soledad del Corredor de Fondo.
Si, se ve que entendiste cualquier cosa.

ememe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ememe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ememe dijo...

Carolain, sobre qué es tu examen?