domingo, mayo 13, 2007


Todo era tan, tan, tan caro, que además de libros me propuse comprar una sola cosa pero que deseara mucho. Todo el tiempo miraba los precios y multiplicaba por 4. Esa tabla de multiplicar no la sé muy bien, así que me llevaba un largo rato hacer los cálculos con los dedos delante de cada vidriera. La del 5 la sé de memoria y la del 3 bastante bien, pero justamente para los oiros me hacía falta la del 4, qué mala suerte. Dudé un poco entre unos zapatos de Camper alucinantes y esta caja para guardar mis pasteles pero en seguida me decidí por la caja, que además era mucho menos cara. Es especial para pasteles porque se pueden separar por colores y el polvillo cae para abajo y no ensucia los otros colores. También compré cinco o seis pasteles que me hacían falta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustan los colores, la caja.

carolain

meki dijo...

Bellísima. La anoto en la lista de objetos que me gustaría tener. Justo debajo de la palmeta electrificadora de mosquitos acerca de la que hablaron Gabriela y Emma el otro día.