martes, marzo 20, 2007

Una lección de ecología

Cada vez que pasan estas cosas, B.1 me reconviene y me recuerda que no debo involucrarme tratando de salvar obstinadamente personas y animales, sobre todo si es contra su voluntad.
Creo que me lo dice porque le da pena que yo me ponga triste. Cuando me quiere consolar me dice "tontita" y yo sé que es porque me ve un poco boluda pero también porque quisiera salvarme él a mí de todos los sufrimientos.
Todos los hijos de la serie B. me han visto desde su más tierna infancia haciendo salvatajes ridículos, muchos de ellos fallidos. Acá cuento los que me salieron bien porque me hacen quedar rebanana, pero también se me han muerto miles de pajaritos, de gatitos, de conejos, de renacuajos, de hamsters, y ellos me han visto muchas veces masajeándolos, alimentándolos, abrigándolos y curándolos aunque no había la menor esperanza. Las personas que no pude salvar son un tema aparte que nao da para este psot.
Cuando se habla de eso siempre alguien cuenta como algo ridículo que en la playa yo encontraba un caracolito vivo que las olas arrastraban y corría a tirarlo de vuelta al mar, pero al lado aparecía otro y más allá otro y yo me alejaba durante horas hasta ser un puntito en el horizonte salvando caracoles, uno tras otro. Ahora lo pienso y estoy de acuerdo: era totalmente absurdo. Pero en ese momento pensaba que no podía dejar morir a uno si había salvado al otro y aunque la cantidad de caracolitos era infinita, yo no sabía cuándo parar.
Hace pocos años leí algo que me hizo ver esto desde un punto de vista diferente. Gracias a eso a veces decido no involucrarme, dejar que la naturaleza siga su curso y no interferir con el destino de nadie, animal ni persona.
Lo que leí era un artículo escrito por un ecologista que relataba las excursiones que hacía con turistas interesados en la naturaleza. Decía que una de las experiencias más impresionantes que hay es ver cómo eclosionan los huevos de las tortugas marinas y las tortuguitas salen todas al mismo tiempo, de a miles, y corren hasta el mar para iniciar su vida de tortugas.
El ecologista decía que eso siempre ocurre de noche porque las tortuguitas tienen un sexto sentido que les indica cuándo es seguro salir del huevo, y de noche no hay pájaros que se las puedan zampar de un picotazo. Parece que las tortuguitas recién nacidas son para los pájaros marinos como una porción de muzarella para nosotros.
El grupo de observadores acampó cerca de los huevos semi enterrados esperando la noche, pero al atardecer una tortuguita se equivocó, rompió el cascarón y salió corriendo hacia el mar. Enseguida apareció una gaviota volando en picada para engullirla. Una de las excursionistas (seguramente una alemana con buenas intenciones como yo) se paró y espantó a la gaviota. La gaviota se fue, pero inmediatamente TODAS las tortuguitas salieron de los huevos y corrieron por la arena. Claro, vieron que el predador se iba y pensaron "ésta es la mía". Entonces una bandada gigantesca de pájaros cubrió el cielo a la Hitchcock y de a miles se precipitaron sobre la playa y se devoraron a las pobres tortuguitas. No quedó ni una. Parece que el ecologista se paró en medio del silencio mortal y les dió una lección inolvidable a los turistas. Les dijo que la primera tortuga había errado el momento oportuno para salir del cascarón y que si la alemana hubiera permitido que la gaviota se la comiera, las otras tortugas hubieran registrado que había que esperar. Como la gaviota se fue y la tortuga chitrula se salvó, todas pensaron que no había peligro y así les fue. Moraleja del ecologista: nunca interfieras con la naturaleza. Si algo ocurre es porque tiene que ocurrir. No te metás, en una palabra, por lo menos en ese rubro.

Yo vivo desobedeciendo ese sabio consejo y a veces le gano a la naturaleza. Pero otras veces, como ahora con el lagartinho perdido, me sale mal. Aunque no había otra opción, me parece. Te imaginás diciéndole a N. que lo tirara por el balcón? Yo no podría. Creo que nadie podría. Alguien podría?

34 comentarios:

ab dijo...

No, no podría. Igual no cuento con ninguna herramienta, ni intelectual ni material, como vos para empezar a salvarlo, así que no se que haría. Desesperaría sin saber que hacer. Pero te entiendo en tu "manía" salvadora, y aunque uno sepa que va al fracaso de antemano le mete igual y después "tristeza no tem fin". en fin.
abrazo

ab dijo...

Me olvidé de preg. en el anterior, no puedo entrar al primer enlace del post 8el que está en verde). Me pasa a mí o hay algún truco que no sé?

peanuts! dijo...

Jajajaj.. es buenísima la lección. Debería aprendérmela, soy una de las tuyas. Y encima ya contagié a mi sobrino mayor, que tiene nueve años y también anda por la vida llevándose decepciones por mi culpa.
Saludos...

incómodo dijo...

No deja de parecerme inconcebible el derroche de ternura y amor que sentís por coleópteros, invertebrados y anfibios, y el post de violento desprecio que le dedicaste días atrás a la pobre mujer que te sirve de asistente. Disculpame, escapa a mi capacidad cognitiva.

carolain dijo...

cómo tirarlo con esas manitos y patitas tan bonitas. a mí me pasaría lo mismo que ab, no sabría que hacer con el lagartito, pero seguro que intentaría hacer algo, llamar a alguien que sabe...

no te pongas demasiado triste que ya estuviste triste hace poco. tal vez fue, como la tortuguita, el lagartito que se despistó para que los demás se salvaran.

tantos diminutivos me hicieron mal.

Eduardo Mangiarotti dijo...

Creo que nadie puede decir en serio que ha vivido si al menos en algún momento no se jugó todo por una causa perdida de antemano...

carolain dijo...

eduardo,

me encantó tu comentario.

ememe dijo...

incómodo anónimo,
no siento un amor indiscriminado por todos los coleópteros ni un desprecio violento por todas las asistentes. Es que me gusta la gente que me gusta y no me gusta la que no me gusta. Sé que la onda es amar a todas las personas por igual y en especial a las personas estúpidas y desagradables, pero a mí no me sale y prefiero confesarlo. Tampoco me caen bien todos los invertebrados y los coleópteros, no exageres. Las cucarachas, por ejemplo, no me gustan para nada.

carolain dijo...

yo creo que incómodo debería dejarse asistir por tu asistente un par de semanas, ememe.

Anónimo dijo...

yo creo que incómodo
debería
cambiarse de butaca

Hipólita

Gabriela dijo...

Hay una gran diferencia entre los bichos y la gente: los bichos casi nunca tienen como defenderse. Los perros o las lagartijas perdidas están, literalmente, perdidos.
Los cristianos tenemos universos de posibilidades antes de encontrarnos como el lagartijín, a miles de km de nuestra comida, aire y suelo.

Por otra parte, hay una sustancial distancia entre el "violento desprecio" bloguístico y el trato real de ememe hacia la asistente. Igual quedate tranquilo, incómodo, que en cuanto ememe le empiece a dar de latigazos a la vieja, inmediatamente la denunciamos a la Subsecretaría de la Mujer.

Gabriela dijo...

En la naturaleza "let it be", pero en un piso alto o en una calle de Buenos Aires, que vas a hacer sino darle una mano al bicho?

ememe dijo...

incómodo,
aunque también esto escape a tu capacidad cognitiva, debo confesarte que me desperté pensando en tu comment. Pensé "lo que dice Incómodo tiene su lógica. ¿Cómo puede ser que yo tenga tanta indulgencia con los chicos y con los animales y tan poca paciencia con mi mamá, por ejemplo?" Y buceando unos centímetros en el pantano de mi inconciente encontré enseguida una respuesta que me parece auténtica y sincera: "es que los animales y los chicos, TODOS, son inocentes, están desvalidos, no tienen conciencia de sí mismos, no pueden hacer nada más que lo que hacen; en cambio mi mamá siempre fue egoísta, ávida de la atención de los otros, especuladora, y esas características sí que me provocan desprecio y furia. Lo mismo se aplica a mi asistente. Si sólo fuera mamarrachesca la amaría, no tengo dudas, porque en general amo a personas absolutamente erróneas y dsesastrosas, no a personas triunfadoras y brillantes. Pero resulta que ella es MALA. Es mala con sus hijos, es mala con la gente pobre, es mala con los que no pueden defenderse. Y esa esa maldad cobarde, envasada en pollerones étnicos y en retórica new age lo que literalmente me saca de las casillas.
Tiene razón gabriela: trato a mi asistente con un cuidado especial, como se trata a algo muy frágil. No porque ella lo sea, sino porque siento que podría aniquilarla con mi bronca. Recién esta mañana, cuando que descubrí que es mala, pensé por primera vez en despedirla. Os tendré al tanto.

Marce dijo...

yo, que me pasaba el verano caminando por la playa y devolviendo aguas vivas al mar te digo, para mí el lagartijo gracias a vos recuperó las fuerzas y las mañas, se piantó del refugio y anda haciendo alpinismo urbano por las paredes del edificio en busca de bichitos.
o sea, ningún salvataje es al pedo.

EmmaPeel dijo...

Debe andar de joda entre los libros (crucemos los dedos)

Y si no, está de joda pero en el cielo de los lagartos, donde tienen una estatua de ememe a la que le llevan rúcula todos los martes

Menta dijo...

Una vez traje a casa una botellita llena de renacuajos que junte en una excursion del colegio. Con mis hermanos los cuidamos, les hicimos una especie de pecerita y vimos como poquito a poco crecian y se iban convirtiendo en pequeñas ranitas. Un dia mama nos dio el ultimatum "¡Me sacan esos renacuajos de aca¡" Y viendo que algunos se enfermaban y morian decidimos ponerlos en libertad en el laguito que habia en la plaza de enfrente. Lloramos al despedirnos, pero ellos parecian felices. Al mes se escuchaban las protestas de los vecinos que no se explicaban tremenda invasion de renacuajos y ranas y querian hablar con el concejal para que llamara al intendente y no se a quien mas y entre todos los exterminaran. Fue aterrador ver como habiamos modificado el ecosistema del lugar. Adhiero a la moraleja pero no puedo evitar solidarizarme con los seres indefensos y las causas perdidas.

Anónimo dijo...

¿no se han puesto
un poco ñoños
con los animalitos?
ganas dan de
descuartizar lagartos
muy respetuosamente

Hipólita

("ñoño" de ememé lo adopté
y varias veces ya lo usé)

Gabriela dijo...

Somos ñoños,
mas no vergonzantes.
Ridículos, pero de frente
y con la frente alta.
Acá estamos
para la burla sardónica del cool
para la mueca irritada del taxista.
Y no nos importa mucho.
Porque lo que ellos no saben
es que cuando ellos vienen
nosotros ya fuimos y volvimos
y fuimos y volvimos
y fuimos y volvimos
como cuarenta veces.

Oliverio Girotondo "El mundo en una galletita" ediciones Okebon

ab dijo...

Totalmente Hipólita, pero está bueno permitirse un poco de ñoñez de vez en cuando, no? Digo, canalizar ciertas fragilidades en esas cosas sirve por ahí...aunque por ahi nos empalaguemos y salgamos corriendo.

Anónimo dijo...

1-podria tirar cualquier cosa de un balcon.Incluido a mi mismo.
2-Mi hombro?me mandaron a hacer resonancia magnetica.Me dieron turno para el 29 a las 3 menos 10 de la mañana.Si sale mal me operan.
3-Ememe si me lo resolves con homeopatia,con lagartos o con cualquier cosa...acepto.
3-Siempre asocie:horoscopo-homeopatia-chicle bazooka.No se por que.
4-Incomodo tiene razon:la escala de valores Ememiana esta loca.Quiere mas a un lagarto que a su secretaria.
5-Incomodo esta incomodo por el dilema moral o esta incomodo por que se sento arriba de un desodorante Odorono y se le clavo.
6-Odio cuando salto a defender a Ememe.Ella se defiende muy bien sola.Su tactica?Es bien clasica la señora:la mejor defensa es el ataque.
7-tengo anecdota con huevo de tortuga.Una bien conservacionista y la otra...bue,me tome un tequila con huevo de tortuga bajo el marketinero slogan:"la tendras dura toda la noche chico".
8-No es que me haga falta,de hecho yo tomo medicacion para bajarla..pero bue,quise probar.
9-Hip Hop Lee Tah esta en otra liga.Cada comentario de ella es lo mas.
10-Me gustan las rebeliones.Ahora sincerense y respondan con la verdad:"Quien podria tirar un lagartijillo por el balcon..quien???
je,jejeeeee...el 98 % de la humanidad dear Ememe!
Saber es poder.
Y poder es no se que.
El cafe es magico.
Cariños
a

ab dijo...

Depende de la especie o de las circunstancias se invierte la "fórmula moral" secretaria y lagarto después. Yo sería incapaz de tirar muchas especies por un balcón, pero algunas circunstancias me trastocan. Me banqué un nido de paloma en el balcón(de uno x uno) con sus dos huevos hasta que en días me invadieron dos pajarracos gigantes y horribles, con plumas pegajosas, que me cagaron todo. Al segundo desove de la misma madre revolee los dos nuevos huevos balcón abajo y desarmé el nidito. Después me agarró la culpa y el dilema, pero me olvidé y no pasó nada, la ciuad está invadida más de palomas que de ratas...pero ese lagartito, no me digas.......es preferible a muchos bípedos que andan circulando.
De todas maneras coincido, Hipólita es genial, con sus comments ya está para el libro de poesía

Gabriela dijo...

Aaahh... tonce la onda es contracorriente siempre. Entre banqueros somos unos locos bárbaros, si la mano viene ecologista hay que reírse de los incendios forestales, etc.
Ok, ahí voy: una vez arrojé por el balcón un murciélago asqueroso. Fue la noche que tocaron los Chilli Peppers en Obras, hacían como 30 grados a medianoche, y se me meten dos murciélagos, sin duda drogados. Uno se fue sólo y el otro se metió en una bolsa. Con una escoba enganché la bolsa y la revoleé por el balcón al grito de "Give it away, give it away now!".
Técnicamente no es un arrojo de ser vivo con todas las de la ley, porque salió volando con la bolsa en la cabeza. Pero creo que igualmente vale, a lo mejor alguna tía se asusta.

Anónimo dijo...

Yo nunca me hice el ecologista!
Tengo que ir con mi hija al dentista.
Hip Hop lee tah...cuanta gloria esta cosechando!
Cariños
A

ab dijo...

A mi el ecologismo, así en general, muchas veces no me cierra. Aparte de la lección que citaba ememe, una cosa es la escasez de agua potable, la tala indiscriminada, etc, pero de ahi a poner dinero para salvar al calamar violeta de kamchatka mientras a mi lado los pibes nacen condenados me da un poquito de urticaria.

ab dijo...

Digamos, para que no haya malos entendidos, lo que me rompe las pelotas es cierta militancia ecologista, o cierto fanatismo greenpeaceano que no entiendo.

Anónimo dijo...

El fanatismo es deprimente.
El unico fanatismo que apruebo es el fanatismo por Boca juniors
Cariños
A

Gabriela dijo...

La pregunta de ememe era ¿alguien puede tirar un animal vivo por el balcón? Es una pregunta directa, a cada uno: pongamos que tenes un pichón en la mano, qué hacés? Lo revoleás?
Hay muchos capaces de tantas cosas, yo he visto gente moler a palos a un perro hasta sangrar, está el clásico ahogamiento de gatos en una bolsa cerrada, o el envenenamiento con vidrio molido en la comida para que revienten las tripas del animal, etc. Los niños suelen ejecutar crueldades indecibles porque sí. Algunos luego crecen, maduran y desarrollan algunas sensibilidades y se sofistican un cacho. Otros no.
Por ahora, vamos a reirnos de las viejas chotas que alimentan animales, de los ecologistas y de la gente que desperdicia su tiempo en una lagartija, pudiendo estar en la peluquería haciéndose las manos.

ab dijo...

Lo que más "tiro" por el balcón son insectos que recolecto en casa (no se por qué siempre tuve la convicción que los insectos sobreviven a cualquier cosa) langostas, grillos, chicharras, cascarudos, etc. Ahora, algun bicho con ojitos que me miren, no. Creo que no podría.

Anónimo dijo...

pisando pollitos quiero
ir volver
volver ir
por donde va gabriela
después
me tiro por el balcón

Hipólita

Anónimo dijo...

Sinceramente, a mí también me molesta de tu asistente. Pero como es obvio, yo lo asocio a mi experiencia: también trabajé como asistente para un médico, allá lejos y hace tiempo cuando tenía 22 años. El tipo, que era un encanto y un seductor nato con todo el mundo, conmigo era un sádico: me hacía comentarios humillantes casi todos los días, me criticaba la ropa que me ponía (mal), me hacía sentir una inútil delante de otras personas... Yo tenía (y tengo todavía) un temblor esencial en las manos, y él ponía el énfasis en eso el tiempo todo. Creía que yo me robaba su papel higiénico... eso, y mil otras pelotudeces por el estilo que me hacían sentir muy incómoda. A los tres meses renuncié, pero nunca me pude explicar el comportamiento del tipo... salvo algún placer sádico en humillar a una persona que trabajaba para él y que, obviamente, no estaba a su nivel (ni social, ni profesional, porque era un médico bastante prestigioso del hospital fernández). Supongo que esta experiencia no es igual a la tuya, pero la forma en que escribís sobre ella es muy degradante. No conozco a una sola madre (NI A UNA) que sea buena con sus hijos, todas lo intentan, pero sale lo que sale. La gente por naturaleza es mala con los que tiene al lado. O hace lo que puede. Y a veces no es mucho... pero, ¿quiénes somos nosotros para juzgar?

ememe dijo...

La historia de gabriela con el murciélago es una de las mejores que oí en mucho tiempo.
Oigan, yo no soy ecologista. No soy como Natalia Oreiro, militante a favor de las ballenas. También a mí me irrita esa pelotudez de defender a las ballenas y despreocuparse de la gente que la pasa mal. Cuando me imagino que Greenpeace recolecta tanta guita para esas cosas (que me parecen importantes pero secundarias, terciarias), me da mucha indignación.
Tampoco pienso como Gandhi: he matado pollos y conejos cuando tenía la chacra, he cazado liebres, las he cuereado cuando todavía estaban calientes y una serie de cosas que ahora, que me desacostumbré, me parecen horrendas. Pero lo hice, asi que no puedo moralizar sobre ese tema. El sadismo es otra cosa bien distinta.
Evidentemente la ironía sobre mi asistente fue violenta para anónimo y para incómodo. Tal vez mi forma de escribir les resulte chocante. A veces me parece a mí también que uso palabras terribles y me imagino que a personas con una sensibilidad más aguda puede molestarle leerlas. Perdonen si es así, en serio.
Pero quiero asegurarles a todos que soy muy buena con ella, que no hago las porquerías que cuenta anónimo que le hacía ese médico del Fernández. No soy así, no soy así, no soy así ni lo seré jamás. Deberían pronunciarse mis dos asistentes anteriores, de quienes quedé amiga... y médica de una de ellas. Una estuvo cinco años conmigo y la otra cuatro, y nos reíamos y lo pasábamos muy bien, aunque las retaba porque llegaban tarde y tenían una letra horrible. Era un juego que teníamos, y tan mal no se lo diría porque nos queremos mucho.

Gabriela dijo...

Estas desavenencias suceden porque nos tomamos seriamente cosas diferentes. Nos reimos de la solemnidad ajena, y viceversa.

fersebal dijo...

Conozco a alguien que intento tirar un sapo por mi ventana (10 m aprox.) solo para verificar si resistia a la caida. Por suerte pude detener el acto y el animalito fue devuelto a la naturaleza sano y salvo.

Odio a la secretaria de la fabrica. Es fea, inoperante y nunca se hace cargo de sus errores. Sera amiga de la secretaria de ememe?. Aparte viste mal y se cree una diosa.

Llego tarde a este coment... Me colgue en la carpa perruna

Anónimo dijo...

Comentare arriba,por que si no se pierde todo.En el de las letritas de colores.
Cariños
A