domingo, febrero 18, 2007

Más del domingo


Yo también odiaba los domingos cuando era joven. Creo que era porque me pasaba todos los días hábiles encerrada en una oficina y los domingos eran sólo la víspera de esa rutina insalubre. Cuando era chica era peor, porque el domingo era la última oportunidad para estudiar o para hacer los deberes, dos cosas que jamás lograba hacer. Además el audio era espeluznante: la transmisión del partido por radio, el relato de las carreras de autos que a mi hermano le encantaban, y a la noche Tato Bores que se oía por las ventanas (en casa no había TV)
Ahora en cambio, los domingos me gustan mucho. Aprendí a hacer huevo de una manera fenomenal, no me siento obligada a nada, no tengo chicos que atender ni maridos que acompañar a quintas, ni suegros que visitar ni visitas que recibir. Claro que eso ocurre porque mis deseos y los de mi chico coinciden exactamente, como el zapatito con el pie de la Cenicienta. A veces lo miro y le digo "Qué bueno que no quieras ir a un club, que no te guste ir a jugar al tenis, que no quieras vivir en un country, que no tengas un barco, ni un auto, ni una casa de fin de semana"
Escuchamos música, leemos y escribimos todo el día y de repente nos agarran ganas y salimos; vamos al cine o a comer a un lugar riquísimo o a escuchar música. Y es genial no tener que avisarle a nadie, no tener que conseguir baby sitter, no tener que pedir permiso, todas las molestias que sufrimos durante los años previos.
Anoche fuimos a oír a Jodos a Thelonious. Nos tomamos una botella de vino entre los dos y comimos una pizzeta rectangular bastante buena, "de napolitana", como la llama B.3. Estuvo buenísimo, el lugar y la música. Después nos agarró un ataque de risa porque dijimos que el saxofonista parecía un hijo de Aldo Rico y de Yeltsin. Y tenía un par de gomas increíbles que vibraban al ritmo de la música.

18 comentarios:

Eduardo Mangiarotti dijo...

Para mí el domingo durante los años de seminario era el día libre, así que era siempre espectacular. Y ahora es un dia sereno (rompiendo con el mito de que el día de más trabajo de un cura es el domingo). Están las celebraciones (misa y confesiones) pero después tiempo abundante para comer con familia o amigos, rezar o leer a pata suelta (¡y también dormir la siesta!)

Anónimo dijo...

Que buen domingo Ememe.
Yo estoy en la etapa quilombo de la vida.
Eduardo:que buenas deben estar las confesiones.
Me gustaria ser cura en Rio cuarto,cerca del country donde vivia la difunta Norita..y escucharlos a todos.
Creo que mi mecanismo de confesion es en los blogs.Es terrible,queda todo escrito.
A mi me gusta mi trabajo,por lo que el domingo no me jode tanto.
Cariños
A

Fulana dijo...

yo trabajé sábado y domingo así que seguí de largo.
eduardo, además de pertenecer a tu diócesis, trabajé 11 años cerquita de tu (nuestro) obispo...y no me jodas que el domingo los curas andan que acá para allá.

Anónimo dijo...

Fulana es una monja?
Este lugar no em deja de sorprender.
Eduardo fue claro en que su domingo es un relax.
Esto es reflexion mia:me imagino que los primeros años que un cura da misa..seran explosivos.Como que el cura siente que baja Dios y se mete en las ostias y en cada ostia un poquito de Dios se mete entre los que las comen..
Ya pasados los años,sera mas o menos como un oficinista...o el que maneja subtes..que flasheara cuando pisa a alguno,pero eso pasa muy espaciadamente.
Ni se que quise decir.
Fulana es monja?
En la cadena alimenticia del catolicismo,estoy en lo mas bajo:pecador.
Cariños
A

Alicia dijo...

Lo que es la vida. Yo pensé que los domingos de los curas eran como el lunes de la gente común.
Pero esta claro que tampoco conocí a otro cura que escuche Regina Spector, así que sigo sorprendiéndome...
Ememee: me encantó tu domingo. El mi formulario para aplicantes a marido, voy a poner como requisitos algunas características de M4.

Anónimo dijo...

M4 esta cotizando alto entre las chicas de la city.
Watch out Ememe.
Cariños
A

barluz dijo...

Argh me hiciste acordar al sonido terriblemente odiado de las carreras de autos en la tele que veia mi papa, o los relatos de partidos de futbol en la radio que teniamos que morfarnos inevitablemente, precio a pagar por salir a pasear los domingos en familia. Que loco porque ni las carreras de autos ni el futbol me molestan en si mismo, es *ese* ruido el que me pone freneticcaaaaa!

Anónimo dijo...

qué bueno el momento de las confesiones aunque están muy codificadas ¿no? no vienen con anécdotas ¿o si? ¿hay que conformarse con: padre no puedo controlar mi lujuria, pereza, gula etc.? ¿vienen así, secas, sin detalles? ¿un padre puede pedir detalles? "detalles, hijo, detalles que es domingo"

Hipólita

Ana F. dijo...

siempre pense que "ostia" se escribia con Hache. cuando lo vi sin Hache me senti desconcertada pero actuo como si siempre lo hubiese sabido. esa es mi confesion de lunes a la noche.
odio los domingos. el atardecer es especialmente espantoso porque te hace recordar que el tiempo pasa y no hay tu tia.

Ana F. dijo...

disculpen, pero en mi diccionario aparece "ostia" tambien con hache.
retiro mi confesion y me vuelvo atea on the spot.

ememe dijo...

Claro que hostia es con h, me cago en la hostia!
Ostia sin hache es una playa de Roma, si serás bestia, A.!

ememe dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ememe dijo...

Eduardo, de verdad rezás? Cómo es eso? Es una obligación o un placer? Y rezás por vos o por las personas cuyas almas dependen de tu cuidado?
Te arrodillás o rezás en cualquier posición?
No sé, me parece tan raro eso de ser cura!
Una pregunta muy importante: cuántos años dura el seminario? Me impresiona que hayas empezado desde tan chiquito, si es que dura 12 añoa como creo. Ilustranos,plis

ememe dijo...

Ostia, del latín ostrea: molusco lamelibranquio marino, con concha de valvas desiguales, ásperas, de color grisáceo por fuera y blanco anacarado por dentro, de las cuales la mayor es más convexa que la otra y está adherida a las rocas.

Hostia: hoja redonda y delgada de pan ácimo que se consagra en la misma y con la que se comulga.

Me parece que la de Eduardo es la primera

Eduardo Mangiarotti dijo...

Uy, no te quiero robar espacio Ememe, hubo un montón de preguntas acá y me da un poco de cosa... yendo a lo más sencillo de responder, te cuento que en el caso de los curas diocesanos (como yo, que pertenemos a una diócesis y colaboramos con un obispo determinado), el seminario dura entre siete y nueve años (en nuestro caso siete, pero si agregamos el proceso previo de entrada y los seis meses de diaconado antes de ser cura son unos ocho años).
Respondiendo a la pregunta sobre la oración, sí, rezo. No me gusta mucho la palabra obligación, es un compromiso... y es un gusto también, aunque no siempre. En cuanto al "método", depende. A veces rezo conversando, a veces leyendo la palabra, y, sobre todo, rezo con un antiguo método de meditación cristiana muy similar a los mantras que acompasa el cuerpo a través de la respiración y la postura corporal.
Uf, hasta yo me aburrí. ¡Perdón!

ememe dijo...

Gracias por tus respuestas,querido Eduardo. Me parece que sos una dulzura.

Eduardo Mangiarotti dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Hostia?
Ok,hostia.
Cariños
A