sábado, febrero 03, 2007

Sábado

Sábado a la noche. Sensación térmica: 40 grados Celsius.
Mi chico y yo estamos felizmente solos. Escribimos y leemos todo el día, escuchamos música, de vez en cuando rapiñamos pedazos de queso y duraznos, tomamos mate, rodamos de los sillones a la cama y de la cama a las compus todo el día. De vez en cuando nos leemos cosas que escribimos y cosas que leemos.
A las 11 p.m. llega B.2 sin avisar. Abre la puerta y pega un alarido: siempre le sorprende encontrarnos en nuestra casa.
Está quemada después de un día de sol y Pelopincho. Divina, con un vestido apretado color naranja y un trapo verde en el pelo, sucia, con la pintura de los ojos corrida, muerta de hambre, cansada. Enseguida suena su celular. Es uno de sus mil amigos gays que la invitan a una de las mil fiestas de esta noche. Mientras habla con él va a la cocina. Desde la heladera abierta habla a los gritos. Saca ensaladas y jamón y discute con su amiguete acerca de dónde ir primero, si a la fiesta en San Isidro que empieza a las 2 a.m. o a la de San Telmo que empieza a las 3. Mientras mastica una ensalada nos dice desde la cocina:


-Soy una vieja solterona, tengo treinta años y sólo salgo con putos. Quiero tener un bebé. Tendría que estar ocupándome de mis hijos, de ponerles vacunas, de llevarlos a la fonoaudióloga, y estoy acá en la casa de mi madre comiendo un tomate, decidiendo en qué fiesta me voy a aburrir toda la noche! Soy yerma, soy yerma!
, grita finalmente, con la boca llena.
M.4 me mira con desaliento. Hoy le parece que todo lo que les pasa a nuestros cinco hijos es un desastre. Le digo que parece un desastre pero que en realidad están bien, que son cinco neuróticos en actividad, que ninguno niega ni disimula su angustia ni su desconcierto, que todos hablan de todo lo que les pasa sin pudor, que todos saben que pueden recurrir a nosotros en cualquier momento y por cualquier causa, que acá siempre hay comida rica, protección incondicional, remedios, orejas para escucharlos y brazos para abrazarlos. Para qué otra cosa sirven los padres?

11 comentarios:

Anónimo dijo...

yo pensaba de mí lo mismo que tu hija, que era una "vieja" solterona, y mis padres piensan lo mismo que m4 sobre nosotros. y desde que me vine acá, mi mamá piensa, qué delirante, que me fui porque ningún afecto me retenía en buenos aires! ¿por qué será?

carolain

Anónimo dijo...

¿por qué será que solemos pensar este tipo de cosas?

carolain

ememe dijo...

No me parece raro que todos tengamos esos pensamientos. Uno se da cuenta de que son absurdos después que pasa el tiempo. A los 40 uno descubre que a los 30 era joven, y a los 60 que a los 50 no estaba para nada mal.
Yo siempre creí que era muy fea, una persona que a la gente le daba malestar mirar. Sin embargo, todo el tiempo tenía pruebas objetivas de que era divina. Un día chocaron dos autos porque los dos tipos que manejaban me estaban mirando! Y ahora miro fotos mías de los 20, de los 30, de los 40 y veo que era muy linda. Me perdí durante años todo ese placer de sentirme linda y segura. Mis dos hijas son dos bombones y se autocritican todo el tiempo. Se ven arrugas, rollos, pelos, narices torcidas, barrigas, y no tienen nada de eso! Son dos absolutos pimpollos. Me da pena que no puedan gozar de lo que tienen.
M4 y yo no solemos preocuparnos desproporcionadamente por nuestros chicos, pero como son cinco, siempre hay uno en crisis o en semi crisis (conflictos en el trabajo, problemas de guita, historias de amor sufrientes) y cada vez que eso pasa nos da mucha tristeza, sobre todo cuando no podemos ayudarlos. Creo que todos los padres quisiéramos poder solucionar en un segundo mágicamente todo lo que perturba a nuestros hijos, y cuando eso no es posible nos provoca dolor. Te aseguro que es espantoso ver sufrir a un hijo y no poder, realmente no poder ayudarlo más que escuchándolo. Seguramente algo así le pasa a tu mamá, no?
Ayer M4 estaba triste por uno de los chicos y la actuación de B.2 le pareció algo serio y le aumentó la angustia, pero en realidad era gracioso: ella es actriz y le encanta montar unipersonales dramáticos en cuanto tiene público.

Z... dijo...

qué placer leerte, ememe
los hijos no necesitamos nada más, es muy cierto. lo triste es que solemos darnos cuenta un poco tarde (aunque en cierto modo creo que debe estar bien que sea así, no lo tengo muy claro)
saludos

Anónimo dijo...

a mí tampoco me parece raro, pero sí misterioso. es como si en todos aquellos casos en los que dudamos--si voy a tener un amor o no, si soy linda o no, si mi hija se fue por a o por b--eligiéramos siempre, o casi siempre, la opción negativa; incluso cuando, en el fondo, muy en el fondo, tal vez presintamos lo contrario, que sí nos vamos a casar, y sí somos más o menos lindas, etc. además me parece que también tenemos la intuición profunda de que la vida es así, con altibajos, con momentos mejores y peores, lo que debería volvernos más pacientes para enfrentar la incertidumbre, pero eso no pasa. y la vida es casi toda incertidumbre: de qué podríamos estar seguros, de algo que nos gusta hacer, de algunos afectos, de no mucho más. la experiencia sirve pero hasta ahí no más. y aunque todo esto me parece normal, también me parece muy misterioso. supongo que el psicoanálisis trata de explicar algunas de estas cosas, aunque no sé de qué modo.

sí, seguro que es algo así lo que le pasa a mi mamá. y es dulce y triste al mismo tiempo.

carolain

pd: siempre supe que eras muy linda, aunque nunca te haya visto... y también que no escribías poemas, aunque nunca me lo hayas dicho. era una provocación, a ver si nos decías algo más...

Eduardo Mangiarotti dijo...

Me hiciste acordar a algunas historias familiares.

ememe dijo...

Querido Mangia, qué alegría que volviste!
Se me ocurre que en todas las familias pasan esas cosas. Yo lo veo con mis pacientes todo el tiempo, pero las historias de ellos suelen ser bastante espantosas, con celos, rencores, resentimientos, tironeos para quedarse con el amor de alguien... en fin, a veces me da ganas de decir -Pero déjese de joder y no moleste más a su hijo, pelotuda/o!
Te aseguro que a veces tengo que reprimirme porque hay cada hijo de puta egoísta y mezquino que me provoca el impulso de pegarle un tortazo y echarlo a patadas del consultorio.

dholo dijo...

genial el relato del ímpetu dramático de B.2. lo visualicé como en una peli.

un beso, mm.

Lolamaar dijo...

me encantan tus postales familiares, caseras, culinarias, con hijos, pareja, libros, papeles.
acabo de llegar de un viaje y pensar que cada ciudad esconde la pregunta tácita de si viviría allí y de cómo sería mi vida si allí viviera.
leo tu blog y no me detengo en ninguna pregunta tácita, sólo me hace pensar que qué bueno ser así. y en eso de probarse modelos de vida como se prueban vestidos frente al espejo, el tuyo tiene un muy buen calce, una mejor caída y una terminación que sin duda le da clase.
un beso,
marina

Eduardo Mangiarotti dijo...

Nunca me fui, siempre te leo, pero en general no comento, salvo que se me ocurra que pueda aportar. En mi rama laboral también encuentro gente como la que te cruzás en tu consultorio y experimento sentimientos parecidos.

¡Ah! Nunca me dijiste cómo te fue con lo de la consulta que me hiciste y con tu compañera de alemán. Si podés, maileame y contame.

ememe dijo...

dholo,
mi hija B.2 es lo más gracioso que existe. Todo lo que hace es una actuación. Creo que técnicamente eso se llama histeria. Su primer profesor de actuación decía que es una mezcla de charlotte rampling con woody allen. Y es así, bellísima y absolutamente pirada. Es lo que la hace tan magnética como insoportable.
Después de estar quince minutos con ella te agarra taquicardia (lo digo en serio)y cuando se va sentís que la casa se agranda, se relaja, y el tiempo empieza a correr otra vez normalmente.