domingo, enero 07, 2007

Vegetales alucinógenos en Palermo



En las plazas de Palermo hay unos árboles extraordinarios.

Una vez me había quedado paralizada frente a uno de ellos pero pensé que era un problema mío. Ayer lo encontré otra vez y confirmé que el raro es él. Tiene varios hermanos alrededor y todos tienen el mismo comportamiento.

Las hojas tienen un dorso verde brillante y una panza blanca opaca. Eso hace que al moverse con el viento brillen como lentejuelas, pero como lentejuelas frenéticas, como si un gran corpiño de vedette hubiera crecido de la tierra y se sacudiera incansable al ritmo de un mambo. El reflejo hace un efecto de vibración visual tan intenso que uno se siente como si se hubiera tomado un ácido de los buenos (de los que había hace 35 años, no una de las garchitas masticables que hay ahora). No me sorprendería si le provocaran una crisis epiléptica a alguien predispuesto. Te deja el cerebro scintillando por media hora por lo menos.

Además, por una rara característica estructural, cuando las hojas y los tallos se agitan producen un sonido increíble, crocante, como un gran sonajero arrullador. Es un sonido envolvente, mesiánico, que no se sabe de dónde viene y da ganas de tirarte ahí nomás donde estás y quedarte dormida. Lo hubiera hecho pero justamente en ese momento había una jauría de perros cagando alegremente a lo largo y a lo ancho de la plaza y por el momento preferí seguir caminando.

Hoy volví a pasar porque me quedé pensando. Como no había sol ni brisa parecían árboles comunes, correctos y serios como todos los árboles. No brillaban ni sonaban. Pasé varias veces alrededor del primero que conocí para ver si hacía algún sonido mínimo, pero no: estaba mudo.

Les recomiendo en serio que tengan esa experiencia un día de sol y brisa.

13 comentarios:

Crab dijo...

Hermoso ejemplo de prosa poética.
¡Pero decí donde están, por dios!

explorador54 dijo...

El árbol sin viento no suena.
El viento sin árbol no suena.
El viento y el árbol juntos sólo suenan si hay alguien que los oiga, o que los sueñe.

Anónimo dijo...

Recojo el guante del acido!!Lo hago en nombre de mi generacion.Que no se ni caul es.
Reconozco que hay mucho cartoncito dando vueltas.Que tambien les encuentro la gracia.
Cada tanto viene amigo del gran pais del Norte y trae unos goteros magicos.Alguna vez haciendo numeros locos,me di cuenta que cada tomada es como que en terminos de pensar cosas y demas eran casi como seis meses de tiempo normal.Y cada vez que tomaba me cambiaban miles de puntos de vista.Odio la palabra:"que buena experiencia".Pero esas gotas son otra cosa.el cartoncillo me gusta,pero mas bien para una fiesta,un año nuevo,nada mas.
Cariños
A

ilsebe dijo...

Tenés que contarnos donde están esos árboles, así los podemos disfrutar.
Me gustó mucho lo que nos hizo recordar explorador54.

ememe dijo...

Sí, se ve que explorador 54 está leyendo algo sobre budismo.

ilsebe dijo...

¿Y donde están los árboles?

Eduardo Mangiarotti dijo...

Me acordé con lo de explorador54 de una anécdota de dos monjes budistas que ven una bandera ondeando y uno dice:
- Es la bandera que se mueve.
- No, - responde el otro - es el viento quien se mueve.

Y entonces llega el maestro y les dice:
- No es ni la bandera ni el viento quien se mueve, sino su mente.

explorador54 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
explorador54 dijo...

Precisamente, Mangiarotti, la anécdota es prácticamente idéntica a lo que escribí, un verdadero meollo existencial, que los budistas llaman koan, algo así como "historias para abrir la mente".

Muy simpática la aparición de un cura católico en este blog luego de la aparición de curas en un calendario, pero lo suyo parece tener más contenido intelectual.

Casualmente (si es que existen las casualidades), justo antes de leer su comentario estaba leyendo la noticia de una Jornada Anual de Ejercicios Espirituales del Clero Diocesano de Arequipa

( http://www.rpp.com.pe/portada/religion/61621_1.php
nota en rpp )

y me pregunté muy seriamente en qué consistirían dichos ejercicios, detalle que la nota periodística apenas menciona vagamente. No lo digo en tono de sorna aunque seguramente la mayoría de los ateos sorníe, pero sí lo digo con cierta desconfianza de cuán espirituales serán realmente dichos ejercicios, si realmente alguno de los aspirantes a cura siente algún mínimo dejo de iluminación o, como dice en la nota, de "experiencia de ENCUENTRO PERSONAL en Cristo con Dios" o si queda todo en formalismos. Tal vez usted tenga alguna respuesta sobre esto, pero no me interesa tanto saberlo a título personal sino más bien estadístico, si es posible.

También lo había preguntado en mi blog hace algunos años ( encuesta para curas y rabinos ) así verás que es una inquietud genuina que tenemos aquí en la redacción.

Muchas gracias, y a sus órdenes.

explorador54 dijo...

no quisiera sonar ofensivo, mangiarotti. me atreví a hacer esa pregunta tal vez desubicada, animado por la concatenación de coincidencias temáticas que se habían dado: de los alucinógenos al budismo y de allí a la religión (tres temas que apuntan como un prisma hacia la misma cuestión espiritual) y entonces se hizo inevitable la pregunta para mí: ¿existe algo detrás de la fachada? ¿de qué se trata la religión? supongo que en estos tiempos, en esta sociedad, consiste en cierto tipo de consejería espiritual básicamente, una alternativa a paulo coelho, aunque leyendo ciertos pasajes de la biblia, creo que sería preferible coelho, mientras que uno conoce tantos católicos hipócritas. ¿Entonces cómo es? ¿la religión católica favorece la hipocresía, o simplemente no puede evitarla?

Frente a la súbita e inesperada aparición de un cura en este tema, quise preguntar por esa conexión divina en los propios, si existía, si era clara o si era puramente intelectual o qué.

Supongo que lo más adecuado es no creer en nada, pensar que todo es una hipocresía, pero no dejaré de preguntar a cada uno hasta encontrar algo de coherencia en todo esto. Igual no se sienta obligado a responderme, por favor.

ememe dijo...

Explorador, tutealo a Mangiarotti que es un pendejo!

Eduardo Mangiarotti dijo...

Si, por favor, no tanta formalidad. Con respecto a tus preguntas, por su interés y su complejidad exceden (me parece) el espacio de este blog. Da para dialogarlo via mail. El mío está en mi perfil. ¡Saludos!

explorador54 dijo...

perfecto, posiblemente le escriba, pero igualmente le aviso que yo no tuteo a nadie y que tengo un carácter espantoso, así tal vez sea mejor dejarlo así.

y como los lugares incorrectos me sientan mejor, mientras tanto continúo aquí mis reflexiones sobre el posible origen de la hipocresía en el catolicismo:

ahora creo ver que la hipocresía es favorecida por esa costumbre de actuar como si la comunicación con Dios estuviera garantizada, lo cual se manifiesta en la soltura con que:

- absuelven a uno de sus pecados con sólo un par de trámites.
- le piden a uno que se arrepienta y lo dan por arrepentido, como si tal cosa fuera posible por propia elección sin una profunda práctica de autoevaluación consciente durante años.
- lo dan a uno por bendecido.
- lo bautizan a uno en el Señor.
- le ruegan a Dios que los escuchen y le empiezan a hablar sin esperar a que responda (aunque sea en sus mentes o en la de los presentes, como hacen en la Iglesia del Santo Daime).

Si por lo menos dijeran "intentaré que seas bendecido" o "haremos todo lo posible por que seas absuelto" quizás tendría más confianza en esta religión. Pero dar todo por asegurado como si la verdadera Fe fuera una cosa tan sencilla y tan corriente, no me parece prudente creerlo.

Por eso el budismo me inspira más confianza, ya que nunca dan nada por hecho y saben que nada se logra sin un profundo trabajo con uno mismo.