domingo, noviembre 05, 2006

Cumple de La Nena



Hoy B.3 cumple 23 años.

Desde el viernes cocino tartas de alcauciles, de cebolla con curry, quiche lorraine y hoy lavé montañas de rúcula fresca y preparé dos ensaladas grandiosas.

Encargué la torta en Inés Bracco, que hace todo con chocolate verdadero que revuelve en una olla. Es toda de mousse de chocolate pero densa como una marquise.

Preparé todo precioso, con un mantel rojo furioso y vasos mexicanos.

Además de L., su chico, estaban su hermana (B.2), su step-brother (A.2) con su chica, B.1 con la suya, su amigo P., su amiga L. y mi amá, que es su abuela.

Le dimos regalos: su step-father (M.4) le regaló dos robustos tickets de Zivals para que los transforme en libros y discos; su hermana y su abuela unas ropas lindas, yo le regalé una mochila, un libro de Moravia y una campera que no le gustó y va a cambiar, su hermano un ramo de gerberas amarillas y rosas.

A las 3 y veinte, justo a la hora en que nació, le prendimos las velitas de la torta y le cantamos japi verdei tu iú y pidió tres deseos. Después tomamos café y después comimos helado.

Le conté que nació con los ojos muy abiertos, negros como la noche, mirando fijamente todo como si acabara de entrar por la puerta. Tan impresionante era su conexión con el exterior que yo la llamé por el nombre y me miró muy seria y le dije que estaba en el mundo y que yo era su mamá.

Ni siquiera lloró y cuando una pediatra fue a azotarle las plantitas de los pies mi obstetra le dijo que no la hiciera llorar que no hacía falta: estaba respirando normalmente.

Al principio parecía un pequeño boxeador compungido pero de a poco se le fue desplegando la cara y se transformó en una manzanita verde. Hubo que sacarla por cesárea porque tenía dos vueltas de cordón alrededor del cuello que le impedían ponerse cabeza abajo. Nos pasamos todo el embarazo ella atravesada transversalmente en mi panza cabeceándome el hígado y yo doblada hacia atrás como un arco para poder respirar.

Después llegaron su papá y su otra abuela. Le regalaron cosas lindas y lo pasamos bien.

La foto es terrible, no?
-Patética, dijo R., parece que no hubiera venido nadie.

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