Oh, dios, lo que me espera mañana!
El portero A., que es medio bobo, vive alterado por los cambios climáticos. Cuando en verano hace mucho calor, me dice:
-Vió qué barbaridá, doctora? Este tiempo está loco. Yo no sé a dónde vamos a ir a parar...
Cuando en invierno hace mucho frío, mientras me abre la puerta me dice con tono de alarma:
-Es una locura, doctora, estas cosas que están pasando... ya no se sabe qué nos espera! Hoy 5 grados, mañana 4 o 3, quién sabe... y si seguimos así, la semana que viene vaya uno a saber!
Cree que la meteorología es una señal que hay que descifrar y que invariablemente significa amenazas horribles para la humanidad, o para la Argentina o tal vez sólo para el edificio en el que vivimos. Relaciona las lluvias y los cambios de temperatura con oscuros tejemanejes políticos, pero como no tiene claro quién es el responsable ni qué se propone, se limita a sugerir que algo atroz nos está por suceder y que el frío o el calor son meros signos anticipatorios de cosas peores con las que no me quiere preocupar.
Just imagine lo que debe estar pensando sobre la nevada. Mañana les cuento.
lunes, julio 09, 2007
Nieve de julio

Z. habla por teléfono muy excitado. Dice:
-Feliz nieve de julio!
Su hermana se ríe y él aclara:
-Se me acaba de ocurrir mientras hablaba con vos.
A. M. Homes. COSAS QUE DEBES SABER
Sentado junto a Susan en el tren, me siento como un extranjero, no sólo como una persona de otro país, sino de otro planeta, como una persona sin costumbres o formas de ser, como alguien que parece antipático pero al que lo que le ocurre en realidad es que con frecuencia se le va el santo al cielo. Pienso en Susan, en lo que significa estar casado con alguien de quien no sé nada.
A. M. Homes. COSAS QUE DEBES SABER
Tiene que ver con el amor. Tiene que ver con recibir suficiente amor, con poseer suficiente amor, hasta que te ahogas en él, pero ya es demasiado tarde. Estoy permanentemente desnutrido, no hay suficiente amor en el mundo. Hay peligro en esto, en escribir esto, en decir esto. Me estoy arriesgando. Si me encuentran flotando boca abajo, surgirán teorías, preguntas sin respuesta. ¿Quiso matarse? ¿Fue un accidente, existen realmente los accidentes, perdona el destino? ¿Era esta carta un aviso, algo real? Todo es sospechoso (a menos que se especifique lo contrario: concédanme el beneficio de la duda si me pasa algo).
domingo, julio 08, 2007
A. M. Homes. COSAS QUE DEBES SABER
Tiene que ver con aguantar la respiración, con aguantar la respiración hasta que la cara se te ponga azul, con aguantar la respiración para amenazar, para desafiar, para decir: si no me das lo que quiero, dejo de respirar. Tiene que ver con contenerse, con reprimirse. Tiene que ver con estar paralizado. Tiene que ver con el pánico. Tiene que ver con darte cuenta de que no entiendes nada, de que algo tiene que cambiar. Tiene que ver con cosas que se desmoronan. Tiene que ver con una ruptura.
A. M. Homes. COSAS QUE DEBES SABER
Tiene que ver con querer y necesitar, querer y necesitar: es una forma peculiar, desesperada, de necesitar, es necesitar tener lo que nunca has tenido, de ansiarlo precisamente por ello, de ansiarlo cada vez más precisamente por ello. Tiene que ver con un profundo deseo de unión. Tiene que ver con lo que no sabemos, con lo que no podemos expresar, con lo que no entendemos. Tiene que ver con lo extraño que puede llegar a ser incluso lo que nos es familiar.
Arancia/caffé
Borregos,
llego de la calle petrificada de frío y mientras preparo un té verde para no morirme como la momia gay austríaca, veo una botella de grappa de naranja y café que preparé hace más de dos años y nunca probé.
-A ver? -me digo, y después de cazar uno de mis mil vasitos preciosos abro la botella, la huelo y me caigo desmayada de placer. Tomo la grappita mientras se hace el té y pienso que después de probarla, no puedo dejar de compartir con ustedes esta delicia.
Dedicada a los borrachos me pidieron ayer la receta del cherry y a los que aún no salieron del closet, acá va la receta tradicional italiana de Grappa arancia-caffé, divertida de hacer y descacharrantemente deliciosa:
Ingredientes
1 litro de grappa
1 naranja grande madura de cáscara fina
10 granos de café tostado
40 gramos de miel
Hacer agujeros en la cáscara de la naranja y meter en cada uno un grano de café dejando una mitad adentro y la otra afuera. Poner a macerar la naranja durante 20 días en un frasco hermético con 1/2 litro de grappa. A los 20 días mezclar el resto de la grappa con la miel, sacar la naranja, filtrar y agregar la mezcla de miel y grappa. Embotellar. Dejar en lugar seco y fresco durante 1 mes antes de abrir la botella.
llego de la calle petrificada de frío y mientras preparo un té verde para no morirme como la momia gay austríaca, veo una botella de grappa de naranja y café que preparé hace más de dos años y nunca probé.
-A ver? -me digo, y después de cazar uno de mis mil vasitos preciosos abro la botella, la huelo y me caigo desmayada de placer. Tomo la grappita mientras se hace el té y pienso que después de probarla, no puedo dejar de compartir con ustedes esta delicia.
Dedicada a los borrachos me pidieron ayer la receta del cherry y a los que aún no salieron del closet, acá va la receta tradicional italiana de Grappa arancia-caffé, divertida de hacer y descacharrantemente deliciosa:
Ingredientes
1 litro de grappa
1 naranja grande madura de cáscara fina
10 granos de café tostado
40 gramos de miel
Hacer agujeros en la cáscara de la naranja y meter en cada uno un grano de café dejando una mitad adentro y la otra afuera. Poner a macerar la naranja durante 20 días en un frasco hermético con 1/2 litro de grappa. A los 20 días mezclar el resto de la grappa con la miel, sacar la naranja, filtrar y agregar la mezcla de miel y grappa. Embotellar. Dejar en lugar seco y fresco durante 1 mes antes de abrir la botella.
sábado, julio 07, 2007
En Celo y haciendo pan
Ayer terminé Extraña en un Tren y hoy leí Después de dejar al Señor Mackenzie, de Jean Rhys, triste, cruel y mal traducido. Le encargué a La Máquina del Pan que haga uno de especias y me puse a leer En Celo, el primer número de una serie de antologías temáticas que publica Sudamericana.
Fuí salteando los cuentos para leer los de los autores que conozco y amé una vez más la maravillosa negrura cachonda del embambinador serial Washington Cucurto. Pero el final fue lo mejor: el cuento de Pedro Mairal, Coger en Castellano. Es de una belleza melancólica que me dejó planchada. Guardé el libro justo cuando el olor del pan caliente empezó a llenar la casa. Corté un lado, una gran rodaja con corteza, la unté con manteca, dejé que se derritiera y me la morfé mirando por la ventana cómo se transforma en noche este puto día londinense.
Cherry y Amarenino
Perdón, Rokia, creía que había publicado esas recetas. Acá van las dos. Espero que te salgan ricas. Si estás en el invierno el pan de miel viene muy bien, pero para el cherry y el amarenino vas a tener que esperar el verano.
Igual sos un rompecocos.
Cherry
Ingredientes
1 litro de grappa seca
1 kilo de cerezas pesadas sin carozo
1/2 kilo de azúcar
Seleccionar cerezas muy buenas, lavarlas, sacarles el carozo y ponerlas en un frasco grande que se pueda cerrar herméticamente. Recubrirlas totalmente con un poco de azúcar y dejar el frasco al sol. El azúcar hará salir el jugo de las cerezas. Durante los días siguientes, seguir agregando azúcar cada vez que se vea que desapareció, para que siempre están cubiertas. Antes de agregar cada nueva capa de azúcar, revolver delicadamente con una cuchara de madera.
Una vez que se usó todo el azúcar dejar reposar durante otros 15 días al sol, revolviendo cada 3 o 4 días. Colar, filtrar, agregar la grappa, mezclar bien y embotellar. Guardar en un lugar oscuro durante 1 mes antes de probarlo.
El licor de cerezas, que se llama Amarenino, se hace así:
Ingredientes
300 grs de cerezas maduras
200 grs de azúcar
1 litro de grappa
1/2 litro de agua
3 o 4 clavos de olor
la cáscara (parte amarilla) de medio limón
Hacer un almíbar disolviendo el azúcar en el agua hirviendo. Dejar enfriar.
Lavar y secar perfectamente las cerezas enteras y ponerlas a macerar con la grappa en un frasco de boca ancha y cierre hermético. Agregar los clavos, la cáscara de limón y el almíbar frío.
Cerrar el frasco y mantenerlo en un lugar calentito pero no expuesto al sol durante tres meses agitándolo por lo menos una vez al día.
Después de los tres meses, colar, filtrar y embotellar cerrando la botella herméticamente. Dejarla durante cuatro meses en un lugar oscuro y fresco antes de probar el amarenino.
El pan de miel de mi Oma
Mezclar bien:
4 huevos bien batidos
4 cucharadas soperas de azúcar negra
1 cucharadita de canela molida
1/2 cucharadita de clavo de olor molido
1/2 cucharadita de gengibre seco molido
1 y 1/2 taza de miel
1/2 taza de aceite de maíz
Tamizar 4 tazas de harina 0000 con 1 cucharadita de bicarbonato de sodio, agregar a la mezcla anterior y mezclar bien.
Dejar descansar toda la noche tapado con un repasador.
A la mañana, enmantecar y enharinar dos moldes de pan inglés y cocinar en horno mediano (160 grados). Después de aproximadamente 40 minutos, ir pinchando con un cuchillo. Cuando salga seco, sin masa adherida, quiere decir que está listo. Apagar el horno, dejarlos media hora así y después sacarlos y apoyarlos sobre una rejilla. Media hora después, invertir los moldes para que se desprenda el pan.
Esta es la receta tradicional que heredé de mi abuela alemana, pero después de respetarla durante muchos años (a la receta), probé una modernización y salió igual o más rica. Reemplacé la harina tamizada con bicarbonato por harina leudante y no dejé la masa reposar toda la noche, sino que la puse enseguida en el horno. Supongo que cuando mi abuela hacía el pan de miel no existía el polvo Royal y mucho menos la harina leudante. Por eso usaban bicarbonato, que hace más oscurita la masa y más brillante la superficie, pero requiere esas 8 o 9 horas de reposo.
4 huevos bien batidos
4 cucharadas soperas de azúcar negra
1 cucharadita de canela molida
1/2 cucharadita de clavo de olor molido
1/2 cucharadita de gengibre seco molido
1 y 1/2 taza de miel
1/2 taza de aceite de maíz
Tamizar 4 tazas de harina 0000 con 1 cucharadita de bicarbonato de sodio, agregar a la mezcla anterior y mezclar bien.
Dejar descansar toda la noche tapado con un repasador.
A la mañana, enmantecar y enharinar dos moldes de pan inglés y cocinar en horno mediano (160 grados). Después de aproximadamente 40 minutos, ir pinchando con un cuchillo. Cuando salga seco, sin masa adherida, quiere decir que está listo. Apagar el horno, dejarlos media hora así y después sacarlos y apoyarlos sobre una rejilla. Media hora después, invertir los moldes para que se desprenda el pan.
Esta es la receta tradicional que heredé de mi abuela alemana, pero después de respetarla durante muchos años (a la receta), probé una modernización y salió igual o más rica. Reemplacé la harina tamizada con bicarbonato por harina leudante y no dejé la masa reposar toda la noche, sino que la puse enseguida en el horno. Supongo que cuando mi abuela hacía el pan de miel no existía el polvo Royal y mucho menos la harina leudante. Por eso usaban bicarbonato, que hace más oscurita la masa y más brillante la superficie, pero requiere esas 8 o 9 horas de reposo.
Jenny Diski. EXTRAÑA EN UN TREN
Pensemos en todas las personas que hay en la Tierra y en el hecho de que todas tienen una historia que contar. Pensemos en ellas relatándosela una y otra vez entre sí, a sus hijos, a sus padres, a las autoridades, a los desconocidos con los que se cruzan, a su ganado, a sus animales domésticos, a sí mismos si no tienen a nadie que los escuche. Pensemos en el ruido, en la consistencia de los relatos que pesan sobre la Tierra, en su carga de incidencias y consecuencias y luego pensemos en qué medida cada una de esas historias se conecta con otras historias para cambiarlas y se ve ella misma modificada de tal modo que incluso el ya inconcebible número de peripecias de cada individuo se multiplica de modo exponencial hasta alcanzar una cifra del todo sobrecogedora y escalofriante que rebasa los límites de lo imaginable.
Jenny Diski . EXTRAÑA EN UN TREN
Dormimos solos, por mucho que estemos en brazos de otro o lo tengamos entre los nuestros. Cuando nuestro acompañante se duerme es como si se retirara a un lugar privado rodeado de espesas zarzas y muros de inconsciencia tan impenetrables como la piedra. Tras de sí no deja otra cosa que una efigie indiferente y hasta descuidada, una cáscara vacía que gira y se revuelve, resopla y ronca, tan poco digna de ser considerada el recipiente de la mente y el corazón con los que poco antes te comunicaras como lo sería una lata de arvejas vacía. El sueño es un refugio. Todo hombre es una isla cuando duerme.
viernes, julio 06, 2007
Los chichis de la Copa
Ya está; ahora la tengo clarísima. Me dí cuenta anoche. El que más me gusta (en un sentido maternal, claro) es Messi. Me encantan la cara de batata que tiene y esa manera de caminar blandorra. Y que cuando corre alcance esa velocidad sin caerse y sin que se le despegue la pelota del pie.
Ahora, para casarme, me gusta el Coco Basile. Esa panzota maravillosa y esa idea que tiene de sí mismo, de hombre duro y contenido que festeja los goles como un macho, sin saltar ni gritar, me enloquecen de pasión.
Se ve que en el partido anterior había un micrófono cerca y se lo oía gritar con su voz de lobo marino:
-Sin ful, sin ful!!
Se ve que es un hombre de sentimientos delicados que cree en el fair play y en las buenas maneras. Daría cualquier cosa por acariciarle con una mano la barriga y con la otra el tapizmel que tiene en la cabeza. Me parece que en el partido de ayer tenía doble mano de plastificador en la parte de atrás de la cabeza. Le quedaba re lindo.
La Historia de O.
El hijo de O. está mejor. El tabique de la nariz le han roto, y un ojo se le ha hinchao y el brazo derecho tiene roto, pero está fuera de peligro.
O. estaba muy contenta porque entre el sueldo y el aguinaldo tiene un buen toco de plata para mandarle dólares a Lima.
-Pero ni un pestañeo he dao anoche, toda la noche he pasado dispierta.
-Pensando en su hijo?, le pregunta estremecida La Madre de Todas las Burguesas.
-No, es que no tenía seguro de la mercadería y sin nada se ha quedao -dice mientras se va escondiendo la plata del sueldo parte en los zapatos, parte en el corpiño y parte en la bombacha.
jueves, julio 05, 2007
Clásico error burgués bienpensante: creer que la pobreza es bondad y que la locura es originalidad. Los comments sobre el post titulado O. me hacen pensar que:
1. escribí una semblanza meliflua de O. completamente alejada de la realidad, o
2. que los que comentaron tienen la respuesta automática de decirle -Pobre! al pobre y -Divina! a toda persona que actúa de una forma no convencional.
La realidad es que O. no es buena ni divina. Conté que ha tirado gatos vivos por la ventana y que se regocijó viéndolos estrellarse dos pisos más abajo, conté que trató de golpear con un repasador a un pajarito que entró por error a casa, y no conté otras atrocidades mucho más crueles contra sus propios hijos y otras personas, porque no vienen al caso. Lo que quería transmitir es que no porque sea buena y divina, sino a pesar de que es mala y dura, su dolor inspira una compasión horrible, aunque lo manifieste en una forma tan diferente a la nuestra, blanquitos argentinos. Cuando expliqué que era aguaruna, descendiente directa y cercana de una etnia sufrida, quise implicar que todos sus antepasados y ella misma vivieron siempre en la carencia y la desprotección y que eso explicaba su imposibilidad de dar y de expresarse como nosotros, con abrazos y beshitos y lágrimas mojadas que ruedan por los cachetes. Y que sin embargo, una vez peladas todas las capas históricas y sociales de la cebolla, en el centro su dolor es el mismo que yo sentiría si un día me dijeran que a mi hijo le pegaron y le robaron todo.
Me parece bien decirlo porque cada vez que la realidad me recuerda que no es necesario ser igual para sentir igual, me gusta porque me consuela un poco sobre la maldad de la humanidad en general. Diluye por un ratito el miedo que me provocó oír un día a Mariano Grondona decir que él no se sentía concernido por la matanza de judíos durante el Tercer Reich porque él no es judío y no podía ponerse en el lugar del otro.
Quise explicar esto rápido para evitar que se me adelantara Crab.
1. escribí una semblanza meliflua de O. completamente alejada de la realidad, o
2. que los que comentaron tienen la respuesta automática de decirle -Pobre! al pobre y -Divina! a toda persona que actúa de una forma no convencional.
La realidad es que O. no es buena ni divina. Conté que ha tirado gatos vivos por la ventana y que se regocijó viéndolos estrellarse dos pisos más abajo, conté que trató de golpear con un repasador a un pajarito que entró por error a casa, y no conté otras atrocidades mucho más crueles contra sus propios hijos y otras personas, porque no vienen al caso. Lo que quería transmitir es que no porque sea buena y divina, sino a pesar de que es mala y dura, su dolor inspira una compasión horrible, aunque lo manifieste en una forma tan diferente a la nuestra, blanquitos argentinos. Cuando expliqué que era aguaruna, descendiente directa y cercana de una etnia sufrida, quise implicar que todos sus antepasados y ella misma vivieron siempre en la carencia y la desprotección y que eso explicaba su imposibilidad de dar y de expresarse como nosotros, con abrazos y beshitos y lágrimas mojadas que ruedan por los cachetes. Y que sin embargo, una vez peladas todas las capas históricas y sociales de la cebolla, en el centro su dolor es el mismo que yo sentiría si un día me dijeran que a mi hijo le pegaron y le robaron todo.
Me parece bien decirlo porque cada vez que la realidad me recuerda que no es necesario ser igual para sentir igual, me gusta porque me consuela un poco sobre la maldad de la humanidad en general. Diluye por un ratito el miedo que me provocó oír un día a Mariano Grondona decir que él no se sentía concernido por la matanza de judíos durante el Tercer Reich porque él no es judío y no podía ponerse en el lugar del otro.
Quise explicar esto rápido para evitar que se me adelantara Crab.
O.
Hoy a la mañana llamó el teléfono (como dice Bioy en los Diarios de Borges) y era para O. La llamaba su hijo de acá para pedirle que llamara con urgencia a su hijo de allá (el que vive en Lima) porque pasaba algo grave. Le dijimos y nos quedamos esperando la mala noticia. Cuando cortó le preguntamos qué había pasado.
-Le han asaltado a mi hijo, le han robado todo lo del negocio, todo, hasta las computadoras le han llevado -decía muy agitada.
Hace unos años, cuando le avisaron que su hermano estaba muy enfermo, quería irse en ómnibus a verlo, pero le sacamos ese mismo día un pasaje por TAM y se quedó un mes con él hasta que estuvo bien. Al volver estaba triste porque traía unas plantas medicinales de su pueblo y en Ezeiza se las hicieron tirar. Y aunque no lo dijo, seguro que los aduaneros la trataron mal. Pero igual llegó muy contenta porque había viajado en avión:
-Una comida muy bonita me han dado. En el mismo asiento, la señorita del avión me la ha dado.
Cuando le pedimos más noticias sobre el asalto al hijo, agregó:
-Le han amarrado y bien feo le han golpeado. Le han internado.
Entonces los ojos se le pusieron colorados y chiquitos, los labios se le transformaron en una línea recta y toda ella se compactó como empacada con los brazos apretados a lo largo. Eso significa que está llorando. Lo sé porque cuando le avisaron que se había muerto la mamá hizo lo mismo. Ese día me acerqué para abrazarla y ella estaba dura, como hecha de un material de construcción. Se apartaba de mí con los brazos colgando, los ojos rojos y los labios apretados sin emitir ningún sonido. Yo sé que estaba muy triste porque después me mostró unas fotos del entierro que le habían mandado y volvió a hacer lo mismo. Desde entonces nunca volví a abrazarla porque me parece que no está acostumbrada y debe molestarle mi consuelo.
Quise mostrarle las fotos del entierro de mi papá y decirle que yo tampoco había podido estar, pero creo que a ella le da pudor hablar de sentimientos y no quise incomodarla.
Ella es de la etnia aguaruna, gente del Amazonas peruano. Un día había unas fotos de unos indígenas amazónicos con vinchas y taparrabos posando entre las lianas y ella se puso muy contenta:
-Así nomacito eran mis abuelos! -dijo, y se quedó un rato largo mirando la foto con una sonrisa.
Cuando le dí la revista para que se la llevara, la puso en una bolsa de nylon, la alisó muy bien sobre la mesada de la cocina y se la puso en el pecho, entre la ropa y la campera.
-Le han asaltado a mi hijo, le han robado todo lo del negocio, todo, hasta las computadoras le han llevado -decía muy agitada.
Hace unos años, cuando le avisaron que su hermano estaba muy enfermo, quería irse en ómnibus a verlo, pero le sacamos ese mismo día un pasaje por TAM y se quedó un mes con él hasta que estuvo bien. Al volver estaba triste porque traía unas plantas medicinales de su pueblo y en Ezeiza se las hicieron tirar. Y aunque no lo dijo, seguro que los aduaneros la trataron mal. Pero igual llegó muy contenta porque había viajado en avión:
-Una comida muy bonita me han dado. En el mismo asiento, la señorita del avión me la ha dado.
Cuando le pedimos más noticias sobre el asalto al hijo, agregó:
-Le han amarrado y bien feo le han golpeado. Le han internado.
Entonces los ojos se le pusieron colorados y chiquitos, los labios se le transformaron en una línea recta y toda ella se compactó como empacada con los brazos apretados a lo largo. Eso significa que está llorando. Lo sé porque cuando le avisaron que se había muerto la mamá hizo lo mismo. Ese día me acerqué para abrazarla y ella estaba dura, como hecha de un material de construcción. Se apartaba de mí con los brazos colgando, los ojos rojos y los labios apretados sin emitir ningún sonido. Yo sé que estaba muy triste porque después me mostró unas fotos del entierro que le habían mandado y volvió a hacer lo mismo. Desde entonces nunca volví a abrazarla porque me parece que no está acostumbrada y debe molestarle mi consuelo.
Quise mostrarle las fotos del entierro de mi papá y decirle que yo tampoco había podido estar, pero creo que a ella le da pudor hablar de sentimientos y no quise incomodarla.
Ella es de la etnia aguaruna, gente del Amazonas peruano. Un día había unas fotos de unos indígenas amazónicos con vinchas y taparrabos posando entre las lianas y ella se puso muy contenta:
-Así nomacito eran mis abuelos! -dijo, y se quedó un rato largo mirando la foto con una sonrisa.
Cuando le dí la revista para que se la llevara, la puso en una bolsa de nylon, la alisó muy bien sobre la mesada de la cocina y se la puso en el pecho, entre la ropa y la campera.
lunes, julio 02, 2007
- Román y Carlito son lo má lindo que hay
Eso dice M.4 al final del partido. Yo digo que me gusta Messi y él dice que es simpático pero que Carlito y Román son hermosos. Yo digo que me parece raro que Román jamás sonríe, ni cuando festeja un gol. Él dice que eso es lo más lindo.
domingo, julio 01, 2007
Ant 2
Tres horas después fui a la cocina a retirar el nuevo pan (de salvado de avena) de La Máquina del Pan y a preparar una rica comida para B.3, que llegaba muerta de hambre y de frío. Le hice hamburguesas caseras y M.4 preparó un arroz exquisito con gengibre y cebollitas al que le agregué una tonelada de queso derretido.
Lo primero que hice al entrar a la cocina fue mirar en qué estado estaban la miel y la cuchara de madera/salvavidas de hormigas. Todo estaba impoluto. Todo tranquilo. Ni señas de que nunca hubiera habido por allí ni media hormiga. Las amé. ¿Cómo uno puede matar a personas con un alma tan viva, con una inteligencia tan alerta, con tanto deseo de salvarse y de salvar a sus compañeras?
Lo primero que hice al entrar a la cocina fue mirar en qué estado estaban la miel y la cuchara de madera/salvavidas de hormigas. Todo estaba impoluto. Todo tranquilo. Ni señas de que nunca hubiera habido por allí ni media hormiga. Las amé. ¿Cómo uno puede matar a personas con un alma tan viva, con una inteligencia tan alerta, con tanto deseo de salvarse y de salvar a sus compañeras?
Ant

Como toda la gente del edificio se queja de las hormigas que invadieron el edificio hace dos años, el administrador contrató al fumigador para que venga cada dos semanas, no cada cuatro como antes. Ahora además trabaja con una máscara antigas y guantes de caucho protectores hasta el codo. Yo le pregunto si no será demasiado tóxico lo que tira y niega con la cabeza sin sacarse la máscara. No se la saca ni para contestar.
Desde que duplicaron las fumigaciones también se duplicó la cantidad de hormigas. Fue un efecto inesperado que habría que investigar. Ahora no sólo hay muchísimas más, sino que perdieron el poco respeto que tenían: se las encuentra en la heladera, en el freezer, en las berenjenas en escabeche, en la cama y en la bañadera.
Adquirimos el hábito de lavar todo escrupulosamente porque si queda una partícula de algo presuntamente comestible, aunque sea jugo de limón, aparece un ejército de ellas en menos de un minuto. Igual, me parece que prefieren ligeramente la miel por sobre el vinagre, así que los frascos de miel son sometidos a un lavado exterior con agua caliente cada vez que se los usa. Ayer alguien se olvidó de hacerlo y hoy a la mañana las encontré atareadísimas correteando por todo el interior del frasco. Entran por un orificio minúsculo que tiene la tapa. Ahogadas había muy pocas: todas estaban laburando a mil, re PRO. ¿Cómo sacarlas del frasco sin estropear el contenido? Lo puse a baño maría y enseguida empezaron a correr hacia el borde frenéticamente. Pero una vez que llegaban al borde se encontraban entre la espada y la pared. Tenían que elegir cocinarse en el frasco o arrojarse al agua hirviendo. Entonces pacté con ellas una salida: puse una cuchara de madera con un extremo en el borde del frasco y el otro en la mesada como salida de emergencia. Era fantástico verlas organizando la evacuación: una iba primero, tanteaba el camino, corría hasta abajo y volvía a subir agitando locamente las antenas y las patitas.
-Dale, vengan, rajemo por acá! -decía.
Enseguida la siguieron dos o tres y detrás de ellas vinieron diez y detrás cincuenta... y en un momento estaban todas a salvo en la cuchara. Entonces se me presentó un terrible dilema ético: ¿qué debía hacer? ¿Dejarlas escapar por la mesada? ¿Lo lógico no era asesinarlas tirando la cuchara al agua caliente, ahora que estaban todas juntas fuera de la miel? Discutí conmigo misma un rato largo. Me decía:
-Cómo las voy a matar ahora que se salvaron? Sería como esos médicos que reaniman a los torturados para que aguanten más tortura, como esos jueces que hacen curar a los presos para después ajusticiarlos - me decía.
-Pero tu objetivo no era salvarlas sino sacarlas de la miel -me contestaba.
-Tá bien, pero ahora que las miré de cerca y las ví tan desesperadas y tan organizadas para salvarse no puedo destruírlas. Es como el experimento de la Universidad de Yale (si no lo saben, busquen en la güev).
-Es antisocial que no las mates -insistía ante mí misma, -cómo las vas a dejar irse tan campantes?
Nunca supe muy bien para qué sirve un filósofo, pero en ese momento hubiera necesitado con urgencia uno para pedirle consejo.
-Tomás Abraham, Juan Pablo Feinmann, vengan en mi ayuda, inspírenme! Help!!, suplicaba.
Ninguno se hizo presente, así que apagué la luz, me fui de la cocina, cerré la puerta y dejé todo como estaba. Que el azar decida. Igual, donde hay azar hay amor. Las hormigas deben tener un muy mal concepto de mí. En eso estamos de acuerdo.
El mejor amigo de mi apá

Mi apá era muy dulce conmigo. A veces me acariciaba o luchábamos o me hacía cosquillas, y otras veces sólo estábamos juntos sin hablar, leyendo, dibujando o escuchando música. Cuando él estaba sentado me gustaba echarme sobre su espalda como un poncho y quedarme medio dormida encima de él, sintiendo cómo subíamos y bajábamos suavemente los dos con su respiración. Muchas veces me miraba y me decía con una sonrisa: -Sos igual al perro de Giacometti -y yo creía que Giacometti era un amigo de él que tenía un perro cariñoso como yo. Cuando fuí grande ví una muestra de Giacometti y de repente me quedé alelada: ahí estaba el perro, el que era igual a mí. Me dió mucha risa porque entendí retrospectivamente cómo me veía él y la gracia que le hacía y me pareció que me había dejado un mensaje para que me riera sola cuando lo descubriera.
No sé por qué siempre digo mi apá. Me parece que es porque cuando era chica tenía un amigo que era medio bobo y decía mi apá y mi amá. Un día pregunté por qué era bobo y me dijeron que se había caído de un caballo. Después conocí otros chicos bobos de los que decían que se habían caído de un caballo. Todos los chicos bobos andaban a caballo en esa época.
sábado, junio 30, 2007
Birdwatching 9. El rabino de Recolecta

Tiene la barba y el pelo largos y blanquísimos. Anda siempre con kipá y con esas como fajitas colgantes blancas con flecos que usan los judíos ortodoxos. Hasta ahí, todo normal. Lo que es fantástico es todo lo demás. Tanto en invierno como en verano usa un sobretodo muy gastado con los bordes cortados a tijera. Es evidente que lo heredó de alguien más grande que él y que lo adaptó a su medida mediante el simple trámite de cortarle un cacho de abajo. Debajo del sobretodo lleva siempre una musculosa blanca, un pantalón enorme muy gastado y unas hawaianas rojas. Da frío verle las patitas blancas al aire cuando -como ahora- hay poquísimos grados. Siempre camina a mil y sin mirar a nadie, como si estuviera ocupadísimo. Lo seguí varias veces y descubrí dónde vive y qué es lo que hace tan apurado. Va a Coto, agarra una canasta, se sube a la escalera mecánica y recorre el piso de arriba como un ratón, por los bordes, sin mirar nada. Después baja y hace lo mismo en la planta baja. Nunca lo ví sacando nada de las estanterías, pero dos veces lo encontré en la caja muy impaciente por pagar y salir corriendo. Las dos veces les preguntó a las cajeras: -Ésta es la oferta de hoy? Está segura? Se ve que detecta sólo las ofertas y las caza al vuelo, sin detenerse. La primera vez llevaba una caja de puré instantáneo y un paquete de algodón. La segunda vez la oferta era unos saquitos de té berreta, un shampoo para pelo teñido y un paquete de jabón en polvo. Él parecía contentísimo con la ganga. Otras veces lo ví por la calle propulsado a gran velocidad con una bolsita de nylon vacía flameando en la mano. Seguramente iba a por otras ofertas. Pero lo que más me conmovió es que desde que empezó este frío reputo ya lo ví dos veces parado al sol, muy quieto, apoyado contra un poste con los ojos cerrados. Estuve a punto de preguntarle si me permite regalarle un sweater abrigado, medias de lana, unas zapatillas cómodas, una lata de té bueno y alguna comida kosher con proteínas porque me parece que está demasiado flaco, pero tuve miedo de que se ofendiera. También me gustaría conocer su casa, saber qué hace cuando no está campeando ofertas ni calentándose al sol. Pero ya sé que es imposible. Nadie habló nunca con él, salvo las cajeras del super. Me imagino que un día se va a morir solo en su casa y que se va a ir deshidratando tranquilamente como una pasa de uva sin molestar a nadie. Y dentro de cuarenta años, cuando demuelan el edificio, lo van a encontrar hecho una cascarita con sus hawaianas rojas y agarrado a su bolsa de Coto.
jueves, junio 28, 2007
Una chica fina
Recién escribí en un comment algo que se me había olvidado. Es algo que ocurrió hace como 25 años en Punta del Este. Estábamos pasando las vacaciones allí con un grupo de amigos. Un poco por cargo de conciencia pero en mayor medida para que cuidara a los nenes mientras nosotros dormíamos hasta el mediodía y salíamos hasta la madrugada, se nos ocurrió invitar a mi amá a pasar una semana con nosotros. En esa época yo era tan yegua, tan yegua, que un día iba caminando por la playa y un tipo salió de la nada, me alcanzó, se arrodilló delante de mí y me pidió que me casara con él y no me dejaba ir y se pasó el resto del veraneo merodeando y tratando de hacerse amigo de mis amigos para ver si ligaba algo (que no ligou).
Ese verano yo tenía un bikini extraordinario que había aparecido como regalo en una revista italiana llamada Amica. Eran tres triangulitos mínmos de papel de color (ese material que es papel pero no se deshace con el agua), unidos por piolincitos. Me quedaba re lindo, pero cuando salía del mar se embolsaba agua en el papel y medio se me caía, tanto la chabombita como el soutien, pero a nadie le parecía mal. Mi amá miraba pero no decía nada, hasta que una tarde, mientras yo me milaneseaba al sol con mi minibikini de papel, llegó la mujer de mi amigo G., una anoréxica que sufría de una profunda frigidez congénita. Venía caminando con un traje de baño negro, con cuello alto (calate esto!), todo derecho, liso, recto, tipo chorcito. No era posible distinguir en toda su superficie ni tetas ni culo y caminaba derecha como un sable hacia nosotros. Mi amá dijo:
-Ésa sí que es una chica fina!
A todos nos dió un ataque de risa, pero mi amá y la chica fina se quedaron toda la tarde hablando de cosas elegantes mientras nosotros nos metíamos en el mar y jugueteábamos como cachalotes.
Ese verano yo tenía un bikini extraordinario que había aparecido como regalo en una revista italiana llamada Amica. Eran tres triangulitos mínmos de papel de color (ese material que es papel pero no se deshace con el agua), unidos por piolincitos. Me quedaba re lindo, pero cuando salía del mar se embolsaba agua en el papel y medio se me caía, tanto la chabombita como el soutien, pero a nadie le parecía mal. Mi amá miraba pero no decía nada, hasta que una tarde, mientras yo me milaneseaba al sol con mi minibikini de papel, llegó la mujer de mi amigo G., una anoréxica que sufría de una profunda frigidez congénita. Venía caminando con un traje de baño negro, con cuello alto (calate esto!), todo derecho, liso, recto, tipo chorcito. No era posible distinguir en toda su superficie ni tetas ni culo y caminaba derecha como un sable hacia nosotros. Mi amá dijo:
-Ésa sí que es una chica fina!
A todos nos dió un ataque de risa, pero mi amá y la chica fina se quedaron toda la tarde hablando de cosas elegantes mientras nosotros nos metíamos en el mar y jugueteábamos como cachalotes.
miércoles, junio 27, 2007
La Máquina del Pan
No lo hagan, por favor, no se dejen convencer. No compren La Máquina del Pan. Yo la conocí hace un año y mediante hercúleos esfuerzos de mi voluntad me resistí a comprarla. Fue en una comida en la casa de una amiga. Sobre la mesa había rebanadas apenitas tibias del pan de hierbas más tierno y fragante que alguien pueda imaginar. Con voz trémula le pregunté dónde compraba esa delicia y ella, con un gesto displicente (dicspliscente, displisente?), de sus uñas rojas me dijo:
-Lo hace La Máquina del Pan. Tiro todo adentro, la programo y saco el pan calentito a la hora que quiero...
Yo tragué saliva, me retorcí las manos, me mordí los labios y me juré, me juré repetidas veces no caer nunca en esa tentación. Y mi voluntad quáquera (kuákera, quákera, cuáquera, cuákera?) se mantuvo firme hasta la semana pasada, cuando cometí el terrible error de escuchar el canto de las sirenas panificadoras materializado en la voz de AS, mi amiga que, amparada en su alocada inmadurez, se complace en hacerme quebrar mis votos más severos. Primero me dijo como al pasar que su papá había comprado La Máquina del Pan en una promoción de Disco. Al día siguiente, mientras se frotaba la panza, me dijo que su papá había hecho un pan italiano de albahaca y que la estaba esperando con un pan de chocolate para la hora del té. Le pregunté tímidamente algunos detalles y ella se explayó en alabanzas sin límites y lanzó como espineles el título de algunas recetas irresistibles, como el Pan de Aceitunas, el Pan Integral con Semillas Tostadas, el Pan Lactal con Crema de Leche y el Pan de Orégano y cuando advirtió que me había quebrado definitivamente, me ofreció acompañarme a comprar una al día siguiente. Pasé esas horas en un estado de semi inconsciencia paladeando panes imaginarios y a la mañana siguiente me levanté muy temprano con la mente hipnóticamente apuntada al local de Frávega de Santa Fé y La Rea.
AS, la muy canalla, se aseguró de que efectivamente fuera y comprara La Máquina y hasta que no me dejó en la puerta de mi casa con la caja en los brazos no se quedó tranquila.
La desembalé, leí los manuales de instrucciones e inmediatamente hice el primer pan: uno integral con aceitunas y aceite de oliva.
Desde ese día, todas las noches programo uno que nos despierta a la mañana siguiente emitiendo volutas de olor a pan caliente que seguimos como el Pato Donald desenrrollándonos escaleras abajo hacia la cocina. Nos comemos uno o dos cada día. En una semana hemos engordado un promedio de tres kilos por persona. Eso quiere decir que algunos engordamos seis y otros engordaron uno.
Ahora vivimos estuporosos, tórpidos, empollados, empanizados desde las orejas hasta las plantas de los pies.
Arrastrándome, llego a la computadora sólo para advertirles que no lo hagan. Ustedes que aún están a salvo, no se dejen convencer. No se dejen caer en la tentación. No compren La Máquina del Pan.
Les mando un link a una filmación real hecha esta mañana en nuestra mesa del desayuno para que vean en qué estado nos encontramos:
http://www.youtube.com/watch?v=H-NjNkrW7dE
-Lo hace La Máquina del Pan. Tiro todo adentro, la programo y saco el pan calentito a la hora que quiero...
Yo tragué saliva, me retorcí las manos, me mordí los labios y me juré, me juré repetidas veces no caer nunca en esa tentación. Y mi voluntad quáquera (kuákera, quákera, cuáquera, cuákera?) se mantuvo firme hasta la semana pasada, cuando cometí el terrible error de escuchar el canto de las sirenas panificadoras materializado en la voz de AS, mi amiga que, amparada en su alocada inmadurez, se complace en hacerme quebrar mis votos más severos. Primero me dijo como al pasar que su papá había comprado La Máquina del Pan en una promoción de Disco. Al día siguiente, mientras se frotaba la panza, me dijo que su papá había hecho un pan italiano de albahaca y que la estaba esperando con un pan de chocolate para la hora del té. Le pregunté tímidamente algunos detalles y ella se explayó en alabanzas sin límites y lanzó como espineles el título de algunas recetas irresistibles, como el Pan de Aceitunas, el Pan Integral con Semillas Tostadas, el Pan Lactal con Crema de Leche y el Pan de Orégano y cuando advirtió que me había quebrado definitivamente, me ofreció acompañarme a comprar una al día siguiente. Pasé esas horas en un estado de semi inconsciencia paladeando panes imaginarios y a la mañana siguiente me levanté muy temprano con la mente hipnóticamente apuntada al local de Frávega de Santa Fé y La Rea.
AS, la muy canalla, se aseguró de que efectivamente fuera y comprara La Máquina y hasta que no me dejó en la puerta de mi casa con la caja en los brazos no se quedó tranquila.
La desembalé, leí los manuales de instrucciones e inmediatamente hice el primer pan: uno integral con aceitunas y aceite de oliva.
Desde ese día, todas las noches programo uno que nos despierta a la mañana siguiente emitiendo volutas de olor a pan caliente que seguimos como el Pato Donald desenrrollándonos escaleras abajo hacia la cocina. Nos comemos uno o dos cada día. En una semana hemos engordado un promedio de tres kilos por persona. Eso quiere decir que algunos engordamos seis y otros engordaron uno.
Ahora vivimos estuporosos, tórpidos, empollados, empanizados desde las orejas hasta las plantas de los pies.
Arrastrándome, llego a la computadora sólo para advertirles que no lo hagan. Ustedes que aún están a salvo, no se dejen convencer. No se dejen caer en la tentación. No compren La Máquina del Pan.
Les mando un link a una filmación real hecha esta mañana en nuestra mesa del desayuno para que vean en qué estado nos encontramos:
http://www.youtube.com/watch?v=H-NjNkrW7dE
lunes, junio 25, 2007
Primer día de un ciudadano PRO
Uno va por la calle y lo peor no es pensar que va a ser gobernador. Lo aterrador es pensar que de cada dos personas que te cruzás, 1.3 piensa como él.
domingo, junio 24, 2007
Qué lindo! Ahora somos todos PRO!
Sol de invierno
Entra un rayo de sol por la ventana. Alonso se trepa arañando todo lo que encuentra, logra acomodarse en forma inestable encima de mi compu y se queda ahí varias horas, escupiendo de vez en cuando con un gesto despectivo. Sus escupitajos dejan unas señales blancas en todos lados. Dice el veterinario que lo que escupe es el exceso de sales de lo que come. Lo quiero acariciar y agita las patas como echándome. Me mira con ojitos furibundos de basilisco.
-Mala onda, amargo, cara de orto! -le digo, y me voy pegando un portazo.
Cuanto peor, mejor
Sábado a la noche, taxi hasta el teatro San Martín. La calle está llena de autos y de gente. El taxista, viejo teñido de naranja, rezonga:
-Todo el mundo en la calle, no se puede creer. Nunca se vió tanta gente en la calle, en los restaurantes. Tá todo lleno como nunca, parece mentira.
-Qué bueno, no?, le digo -me acuerdo del 2001 y el 2002, cuando la ciudad estaba desierta, cuando no había ni un peso y la gente se quedaba en la casa...
-Y... sí, es que ahora salen porque la plata no vale nada. Como no tiene valor la tiran en el cine, en salidas, en ir a bailar... qué país, señor, qué país! Yo estoy acá arriba gracias a Menen y De la Rúa. Me quedé sin nada, tuve que liquidar todo y ponerme a manejar un taxi que ni es mío. Y ahora tá todo peor que nunca, la calle llena de gente, la plata no vale nada... qué país, señor, qué país!
jueves, junio 21, 2007
Sobre talleres de escritura
Me tomo libre un jueves por medio y lo uso para hacer lo que me gusta. Hoy atiendo tres pacientes/amigos pero empiezo recién a las 4 y media. A las 10 voy al Lugones a ver unas pelis.
Mientras tanto boludeo de lo lindo en la casa solitaria y tranquila: hago manzanas al horno con grappa, pan de bananas y nueces y ramoneo buscando concursos de cuentos para mandar los míos. De a ratitos tomo café y escribo los cuentos nuevos. También tuve tiempo para leer todos los comments y pensé que a meki y a muchos otros les podía interesar este taller.
Juan Diego Incardona es mi escritor favorito (pueden leerlo en El Interpretador) y tanto él como el otro Juan son dos personas muy adorables. Estoy segura de que en Ojo al Piojo no hay rollos como los que sufrió Meki. Yo tengo muy poca experiencia en eso: sólo fui durante unos meses al taller de Hebe Uhart, que es muy lindo, donde también todo es relajado y alegre y donde se aprende mucho a pensar y nadie condena a nadie, pero oí historias crueles de talleres de escritortura donde te hacen sentir una cucaracha mal pisada. Se me ocurre que en esos lugares nadie puede aprender a escribir nada.
martes, junio 19, 2007
Lo único bueno del invierno

Los gorros peludos del post anterior no son de manufactura casera. Hay uno que sí, que B.3 usó durante dos años sin descanso y que tuvo su momento de fama en la noche porteña. Era negro, tejido al crochet, y tenía dos tiritas para atar como un gorro del altiplano. Pero lo más lindo es que arriba, en la tapa de los sesos, le enganché tiritas de colores, cintas y pedacitos de tul de todos colores que colgaban y se movían con el viento.. Quedaba hermoso, como el gorro de un guerrero japonés puto, o como una madriguera desordenada. El rosado peludo de abajo es una boina que me regaló B.2 hace unos años y que como todas esas cosas B.2, B.3 y yo nos vamos pasando de una a otra. El colorado tiene un origen muy bizarro: lo compramos en una especie de feria americana que hicieron hace años en el teatro Regina para conseguir fondos para La Casa del Teatro, donde recalan las actrices y los actores en desgracia. Vendían vestuarios de películas y ropa personal de mamarrachas célebres de ambos sexos. Encontramos maravillas increíbles, zapatos absurdos, unos vestidos como de Lolita Torres y unas camisas como de Juan Carlos Thorry. Nos atendió una actriz viejísima, que sé que es muy conocida pero no tengo idea de cómo se llama. Debe tener uno de esos apellidos como de marca de jabón que se ponían las actrices hace 50 años. Yo pensaba que se había muerto hacía por lo menos quince años pero ese día se movía y hablaba como si estuviera viva. También nos maltrató un poco. Tal vez se sentía mal por estar ahí vendiendo ropa usada con olor a maquillaje y a chivo escénico, así que me dejé maltratar como una súbdita y cuando nos íbamos ya estaba más contenta. Compramos ese gorrito peludo y otras cosas magníficas, como anteojos y pañuelos.
Éste que está acá lo tejió mi amá hace varios años y como tenía ese color tan aburrido le cosí cosas lindas. Siempre me lo miran por la calle y algunas personas se animan a preguntarme de dónde lo saqué.
sábado, junio 16, 2007
Los hijos peludos
Después de varios intentos que dieron hijos medio lampiños y de colores suaves, cada uno de nosotros tuvo un hijo final negro y peludo. Los dos se han hecho de todo en la cabeza, desde raparse a cero hasta hacerse cortes de nerd asexuado. Por suerte, este invierno pelecharon. Pelechar es lo que hacen los caballos en invierno: sobre su pelo normal les crece un pelo largo y suave medio desprolijo que les sirve como abrigo y que se cae en primavera.
A.2 tiene ahora un arbusto de motas de kanekalón más alto que el largo de su cara. Uno mete los dedos y ahí abajo tiene como un grado centígrado más que en la superficie. Da ganas de poner a empollar algo, o de poner a levar la masa del pan bajo esa espesura.
B.3 se dejó crecer los rulos desde que P., su amiga ultracool, se fue a vivir a Inglaterra. Ella era su peluquera y le cortaba el pelo bien corto todas las semanas hasta que los rulos no se veían más. Ahora le están apareciendo unos bucles de seda negra como de querubín. Todavía no sabe muy bien qué hacer con ellos, así que se los saca y se los pone afuera y adentro de los gorros, se pone y se saca hebillas y de repente se tijeretea pedazos de flequillo. Me gusta ver su pelo verdadero otra vez. Cuando era chiquita tenía un gran rulo central en el tope de la cabeza. La llamábamos Cocoliso porque era igual al hijito de Popeye. Andaba gateando por los lugares más increíbles y se le acumulaba un bollo de ropa y pelusas atrás que arrastraba como un gusano.
viernes, junio 15, 2007
B.3.3
Y agrega mientras me sacude el hombro izquierdo:
-Siempre aparezco como personaje secundario. No intentes demostrar que pensás en mí.
B.3.2
Se acerca otra vez, lee sobre mi hombro y agrega:
-Los monosílabos ya no llevan tilde salvo que sea para distinguir dos que tengan distinto significado.
Por ejemplo: te doy un regalo y me tomo un té. Dos o más. (sic)
Desde chiquita fue muy bajalínea y muy didáctica. Ella me enseñó muchísimas cosas útiles. Comparto esta con ustedes, que escriben como el orto, sobre todo A.
Ahora me aclara que la palabra esta que escribí recién, no lleva tilde salvo que traiga confusión. Creo que esta no trae confusión, ¿o sí?
Yo tengo un pescado nuevo que quiero estrenar contigo
Desde que puse el blog acerca de los alargadores de pene, Arnet me manda cantidades extraordinarias de spams sobre el tema. Entraron en un frenesí de cremas, parches, succionadores manuales y pastillas que no tiene límite. Hoy recibí casi 200.
Acá les mando uno por si alguno necesita, porque tampoco es cuestión de hacerse los machos:
Enlarge your dick extremely quick with Penis Enlarge Patch.
http://www.tekon.hk/?rwjudfxls
Lo curioso es que al mismo tiempo proliferaron en mi correo los spams sobre herencias que debo cobrar en Arizona, en Las Vergas y otros lugares de los Estados Hundidos que por suerte desconozco. De ésos recibí 112 en 48 horas.
Tendrá relación una cosa con otra? Querrán que agrande mi pene y que lo lleve a Minessotta o a Millauwakee para cobrar mi herencia?
Es un mundo raro el de los spams. Ustedes que se las saben todas, podrán darme una pista?
jueves, junio 14, 2007
B.3
B.3 lee los posts anteriores por encima de mi hombro y dice:
-Nunca escribís sobre mí. Yo soy como un mueble. En cambio B.1 y B.2 tienen más protagonismo. Y fué va sin tilde desde 1930.
Una buena y una mala noticia
Cuál quieren que les dé primero?
Hip-hop-lee-ta preguntó por ellos y desde hace varios meses siento la presión popular, oigo retumbar en mi inconsciente la pregunta implícita que todos se hacen y me hago la burra:
-Qué fué de Vicente?
-Cómo está Alonso?
Bueno, les doy primero la buena: Alonso está rebien, gorda y verde. Se fue adueñando de la casa y organizó para ella y para mí dos nuevos rituales de invierno que respeta a rajatabla:
Ritual de día de sol:
1. Se despierta a las 9. Pongo su plato de comida frente a la ventana y le pongo sus gotitas homeopáticas en el agua.
2. Se arroja desde el estante donde duerme arrastrando en la caída todo lo que hay en los estantes inferiores: costurero, botones, cintas, cajas con contenido diverso y la canasta donde voy depositando las medias para zurcir y que nunca zurzo (zurso? surzo? surso?)
3. Va al baño como un viejo arrastrándose y con cara de orto. En el baño le dejo dos papeles de diario para que garque ahí, pero no sirve de nada porque tiene muy mala puntería con el culo.
4. Sale del baño visiblemente más flaca. Limpio el piso.
5. Va hasta su plato y come lentamente. Mastica mirando por la ventana.
6. Se queda con los ojos cerrados al sol una hora o dos.
7. Va hasta la biblioteca, se trepa al respaldo del sillón y se queda ahí otras tres o cuatro horas, hasta que se va el sol.
8. Se pasea meditabunda por toda la casa y mira de reojo cuando alguien le dice algo bonito.
9. A las 6 de la tarde está ostensiblemente aburrida y de mal humor. Si la acaricio me patea con una de sus patas musculosas forradas de cuero verde. Le digo que tiene un mala onda insoportable.
10. A las 7 se trepa a su estante y se queda dormida.
Ritual de día nublado:
1. Se despierta a las 11.
Los puntos 2, 3, 4 y 5 se repiten como en los días de sol.
6. A las 3 de la tarde sube a su estante y se queda dormida.
Ahora la noticia mala:
Vicente ha desaparecido.
Cuando me fui a Rosario estaba muy flaco y muy quieto.
Varias veces al día le rociaba la jaula con agua, le ponía gorgojos y otros bichos minúsculos y hojas frescas por si había decidido hacerse vegetariano, pero se lo veía muy mal, muy pálido. Le acariciaba la pancita, le hablaba, pero él casi no reaccionaba. Cuando volví lo primero que hice fue ir a mirarlo. Levanté cuidadosamente las piedras, saqué las cáscaras de nueces, moví la arena, pero no apareció. Le pedí a B.3, que ve mejor que yo, que mirara ella, y tampoco lo vió. Me puse como un antropólogo forense con una cucharita a revolver todo con suavidad hasta que me convencí de que ahí no había nada que se pareciera a Vicente ni a su cadáver. En cambio, los grillos y los gusanos estaban gordos y eufóricos.
Debo decirlo de una vez: creo que se murió y que se lo morfaron. Nadie lo puede creer, pero yo sé que sí porque esos gusanos se alimentan con pollo y se comen hasta los huesos, si son finitos. Y a los grillos les gusta la carne más que nada en el mundo. Vicente de carne no tenía nada, pero morfarse su cuerito, sus mini tripitas y sus huesitos debe haber sido un festín inolvidable.
Pensé varios días qué hacer con esos bichos y al fin los puse en una maceta protegida del frío. Pienso que Vicente está allí, con sus moléculas repartidas entre todos ellos y seguramente con su almita valiente también.
Hablemos de fútbol
Cuando en casa nos ponemos a hablar de política y está mi mamá, todos sabemos que en algún momento ella va a poner cara de sentirse mal del estómago y va a decir:
-Ay, chicos! Hablemos de fútbol!
En el fondo todos provocamos esa reacción porque nos da risa y odio a la vez y aprovechando que no ve, nos miramos con ironía y después, cuando no está, nos reímos mucho de ella y la imitamos.
Si uno le da lugar para contar sus anécdotas de la juventud, mi amá inevitablemente cuenta esa, la que le dió origen a la frase. Dice que sus tíos estaban discutiendo sobre política y su mamá (la cuñada de esos tíos), que les estaba sirviendo la comida, dijo eso que a todos les pareció indeciblemente gracioso. Tanto, que 70 años después ella lo sigue repitiendo con la misma alegría del momento original.
Mi amá también escucha Radio 10 y cuando cuenta alguna bestialidad que oyó y nosotros le preguntamos por qué escucha esa radio de tacheros fachos contesta:
-Ay chicos! Yo de política no sé nada ni quiero saber!
Después de la zandunga que se armó en los comments del post anterior, es hora de poner en práctica el consejo de mi amá, que siempre tiene razón.
Ya se me va a ocurrir algo entretenido y liviano para el próximo post y prometo no volver a hablar de política salvo que gane Filmus. En ese caso, para mostrar mi actitud democrática y de paso molestar a Kub, a A. y a los Anonymous que defendieron sus puntos de vista con tanta convicción, les diré sacando la lengua:
-Jua jua jua!!
Somo lo mejore!!
Le rompimo el orto!!!
domingo, junio 10, 2007
Breve y esclarecedor encuentro con un votante de Macri
Sábado a la 1 y media de la mañana. San Telmo. Pido un taxi a Taxi Capital. Llega el móvil 717. Un tipito enjuto que maneja un poco acelerado. Cuando dobla por Estados Unidos se topa con un bache señalizado con un tablón que sobresale un metro.
-Je! Esto es la democracia! dice.
No le contesto. Me parece que es un chiste pero no le encuentro la gracia. En la esquina hay un grupo de chicos y chicas cruzando despacito. El tipo les toca bocina, los arrea como a una manada.
-Je! Esto se lo debemos a la democracia!
En la 9 de Julio empieza a excitarse. Maneja a los saltos y protesta por los semáforos y por los autos que se le adelantan.
-Ya se les va a terminar cuando gane Macri! Ya van a ver cómo se les termina!, vocifera.
Empiezo a parar la oreja: tal vez no sea un chiste. Tal vez esté hablando en serio.
-Hoy ví cuatro autos cruzando una barrera baja... le parece? En otra época les sacaban el auto y si tenían suerte les metían una bala. Si no, chau! no aparecían más.
-Y a usted le parecía bien? pregunté tratando de mantener un tono neutro.
-Qué? Usted prefiere que haya accidentes? Que los autos no respeten las barreras?, se enardeció.
Recién en ese momento entendí que el tipo hablaba en serio. Estaba tratando de hacer revisionismo histórico y de exponerme sus grandes ideas.
-Pare ya, le dije -me voy a bajar.
-Disculpe, señora, no la quise ofender, usted es clienta de la empresa! arrugó el hijo de puta.
-No pida disculpas y pare ya. Me repugna estar en el mismo lugar que usted, le dije con una calma que me asombró, porque en realidad me estaba controlando para no tirarme del auto en medio de la 9 de julio.
Mientras le pagaba me dijo:
-No pensé que la iba a ofender. Es la primera vez que alguien reacciona como usted, señora, cómo iba a saber...?
Me bajé en el medio de la avenida y en Carlos Pellegrini tomé enseguida otro taxi. Manejaba un gordito bueno que me habló de sus dos hijos. "Mi principito", le llamaba al más chico. Me contó que la mayor tiene broncoespasmos pero que su principito es muy sano y muy obediente, un buen chico. Primero asentí, le dije "qué bueno, qué lindo" dos o tres veces pero enseguida me callé la boca hasta llegar a casa. Tenía miedo de lo que podía venir después.
-Je! Esto es la democracia! dice.
No le contesto. Me parece que es un chiste pero no le encuentro la gracia. En la esquina hay un grupo de chicos y chicas cruzando despacito. El tipo les toca bocina, los arrea como a una manada.
-Je! Esto se lo debemos a la democracia!
En la 9 de Julio empieza a excitarse. Maneja a los saltos y protesta por los semáforos y por los autos que se le adelantan.
-Ya se les va a terminar cuando gane Macri! Ya van a ver cómo se les termina!, vocifera.
Empiezo a parar la oreja: tal vez no sea un chiste. Tal vez esté hablando en serio.
-Hoy ví cuatro autos cruzando una barrera baja... le parece? En otra época les sacaban el auto y si tenían suerte les metían una bala. Si no, chau! no aparecían más.
-Y a usted le parecía bien? pregunté tratando de mantener un tono neutro.
-Qué? Usted prefiere que haya accidentes? Que los autos no respeten las barreras?, se enardeció.
Recién en ese momento entendí que el tipo hablaba en serio. Estaba tratando de hacer revisionismo histórico y de exponerme sus grandes ideas.
-Pare ya, le dije -me voy a bajar.
-Disculpe, señora, no la quise ofender, usted es clienta de la empresa! arrugó el hijo de puta.
-No pida disculpas y pare ya. Me repugna estar en el mismo lugar que usted, le dije con una calma que me asombró, porque en realidad me estaba controlando para no tirarme del auto en medio de la 9 de julio.
Mientras le pagaba me dijo:
-No pensé que la iba a ofender. Es la primera vez que alguien reacciona como usted, señora, cómo iba a saber...?
Me bajé en el medio de la avenida y en Carlos Pellegrini tomé enseguida otro taxi. Manejaba un gordito bueno que me habló de sus dos hijos. "Mi principito", le llamaba al más chico. Me contó que la mayor tiene broncoespasmos pero que su principito es muy sano y muy obediente, un buen chico. Primero asentí, le dije "qué bueno, qué lindo" dos o tres veces pero enseguida me callé la boca hasta llegar a casa. Tenía miedo de lo que podía venir después.
sábado, junio 09, 2007
Gracias, pero ya agrandé mi pene
No quiero tenerla más larga! Por favor, no me manden más spams ofreciéndome productos para alargarla 1, 2 o 3 inches! Me sobresalta recibir mails titulados "Emeline, enlarge your penis" o "Ememex, get a harder erection".
Alguien sabe en qué consiste ese negocio? Quién se beneficia? Quién vende? Quién compra?
Yo recibo entre 200 y 300 todos los días en mi dirección de arnet. Tuve que abrir una en yahoo para poder leer mi correo porque es prácticamente imposible desmalezar de entre los spams los correos buenos en menos de una hora.
Me alucina pensar que mientras duermo hay millones de tipos mandando mails a mi dirección con sutiles deformaciones de mi nombre como para agarrarme distraída. A la mañana encuentro sus pilas de basura despachada en horarios nocturnos. No duermen? Viven en las antípodas y duermen cuando yo estoy despierta? Esperan que me vaya a dormir para atiborrarme con sus productos para impotentes?
El tema recurrente en todos es la garcha y los remedios. Me proponen diez veces por día que agrande mi pene, que se me pare más dura, que se me alargue 10 cms, que aumente el volumen de mi eyaculación hasta 300 ml por acabada, que las vuelva locas cogiendo sin parar durante toda la noche, y después me ofrecen Viagra y algo llamado Cialis y pastillas excitantes, sedantes, somníferos, desintoxicantes y sustancias nutrientes especiales para la chota.
Sean quienes sean los que trabajan de eso, los odio. Me los imagino meneándosela mientras teclean, manipulando el mouse con los dedos pringosos, yéndose a dormir satisfechos cuando yo me despierto.
Por cada 20 de esos, llegan dos spams que ofrecen réplicas de relojes y de perfumes y uno que ofrece enciclopedias en Cds.
El mundo es así? A nadie se le para? A todos se les para blanda? Todos la tienen cortita?
Y alguien compra por internet elongadores de pene? Díganme que no, por favor, que me deprimo.
Alguien sabe en qué consiste ese negocio? Quién se beneficia? Quién vende? Quién compra?
Yo recibo entre 200 y 300 todos los días en mi dirección de arnet. Tuve que abrir una en yahoo para poder leer mi correo porque es prácticamente imposible desmalezar de entre los spams los correos buenos en menos de una hora.
Me alucina pensar que mientras duermo hay millones de tipos mandando mails a mi dirección con sutiles deformaciones de mi nombre como para agarrarme distraída. A la mañana encuentro sus pilas de basura despachada en horarios nocturnos. No duermen? Viven en las antípodas y duermen cuando yo estoy despierta? Esperan que me vaya a dormir para atiborrarme con sus productos para impotentes?
El tema recurrente en todos es la garcha y los remedios. Me proponen diez veces por día que agrande mi pene, que se me pare más dura, que se me alargue 10 cms, que aumente el volumen de mi eyaculación hasta 300 ml por acabada, que las vuelva locas cogiendo sin parar durante toda la noche, y después me ofrecen Viagra y algo llamado Cialis y pastillas excitantes, sedantes, somníferos, desintoxicantes y sustancias nutrientes especiales para la chota.
Sean quienes sean los que trabajan de eso, los odio. Me los imagino meneándosela mientras teclean, manipulando el mouse con los dedos pringosos, yéndose a dormir satisfechos cuando yo me despierto.
Por cada 20 de esos, llegan dos spams que ofrecen réplicas de relojes y de perfumes y uno que ofrece enciclopedias en Cds.
El mundo es así? A nadie se le para? A todos se les para blanda? Todos la tienen cortita?
Y alguien compra por internet elongadores de pene? Díganme que no, por favor, que me deprimo.
jueves, junio 07, 2007
Mi admirador más admirativo, que está convencido de que hago todo bien, me dijo que el label Birdwatching es lo mejor de este block. Estaba muy desilusionado porque no había ilustrado el último post de la serie (Un playboy en Coto) con una de mis extraordinarias acuarelas. Me pidió, pero más bien me exigió, que subiera más Birdwatchings ilustrados. Y yo, que tengo el no difícil, me puse diligentemente a hacer la acuarela faltante y a desempolvar otras antiguas que había abandonado. La admiración y los piropos me estimulan a hacer cualquier cosa.
Por favor, vuelvan al post y vean el dibujo. No reproduce ni una ínfima parte del glamour del play boy , pero para hacerse la idea es suficiente.
Por favor, vuelvan al post y vean el dibujo. No reproduce ni una ínfima parte del glamour del play boy , pero para hacerse la idea es suficiente.
el collar de botones

Había visto uno parecido en un negocio de diseño. Costaba como 300 pesos. De noche me despertaba pensando cómo hacerlo porque me había encaprichado con tener uno. Agarré una tabla, le clavé clavos formando una U y enredé alambres con esa forma para hacer una base. Después seleccioné los botones más lindos de mi maravillosa caja de botones viejos y los cosí con alambre cubriendo toda la superficie. Los rulos de los extremos sirven para atar una cinta que cambia de color según la ocasión. Queda divino, como un pectoral, como una pesadilla erótica de una modista virgen.
La pulsera de caramelos


Me la trajo una paciente de Brasil. La uso todo el tiempo y cuando no tengo nada que hacer miro los cubitos bien de cerca. Cada uno es un mundito con napas geológicas de distintos colores. Descubrí que a los hombres les gusta más que a las mujeres. Tres o cuatro se quedaron mirándola y me pidieron permiso para tocarla. Uno me dijo que le hacía pensar en los caramelos que comía cuando era chico.
martes, junio 05, 2007
Rosario

También me pone triste ir a Rosario. Ahora que lo pienso, creo que todos los lugares que me traen recuerdos me ponen triste. En Rosario se murió mi prima a los 24 años. Yo tenía 18. Ella era mi mejor amiga. Nos reíamos muchísimo y un día de tanto reírnos nos hicimos pis encima las dos en un colectivo. Todavía me acuerdo del vestido que ella tenía ese día, blanco con corazoncitos colorados, elegantísimo, todo meado. Ella vivía temporariamente en Rosario y yo iba a visitarla siempre en tren. Esa línea es una de las que no andan más. En las estaciones y en los galpones ahora funcionan restaurantes y museos que parecen europeos. La estación Central es la que me pone más triste porque desde allí tomé una noche el tren hacia Buenos Aires y estaba por llamarla una vez más para decirle que la quería desde un teléfono público que había en el andén pero me dió fiaca y dos semanas después ella se murió.
Antes la ciudad era espantosa. Le decían la Chicago argentina, como si la verdadera Chicago fuera fea. Ahora está mucho más linda, con la costanera que deja ver el río, y lugares cuidados pero no demasiado, las plazas bonitas y muchos edificios antiguos bien conservados. Cacé algunas cosas lindas para que ustedes las vean. Esta foto la saqué volviendo por la ruta a la madrugada. Miré para el lado izquierdo porque a la derecha había dos camiones recién chocados y bomberos que los serruchaban para ver si podían sacar algunos pedazos de camionero y justo salía el sol.
Saavedra
Pequeño silencio debido a un viaje relampagueante a Rosario. La ida a Saavedra, como siempre, me resulta más difícil de lo que es porque en realidad es un viaje al pasado. Yo vivía en Palermo pero mis tíos tenían una casota inmensa y preciosa en Vilela y Donado, frente a la iglesia. Escribí varios cuentos sobre ese lugar y esa época porque pasaba muchos días en ese barrio callejeando y viviendo en esa casa donde todo era tan lindo. Todos mis primos y yo tenemos libretas cínicas y de embolamiento con esa dirección porque había una prima de alguien que trabajaba en el registro civil que correspondía a esa zona. A mí me gustó siempre tener una dirección falsa y más todavía cuando demolieron la casa y empecé a tener algo mejor: una no-dirección. Pero hace unos años tuve un ataque de ganas de emprolijar mi vida y entonces fue cuando hice el cambio de domicilio que la Dirección Nacional Electoral no registró nunca (les digo, por si se preguntaban si alguna vez viví en Saavedra).
Ahora, cuando voy, reconozco los lugares, los ruidos y los olores y me pongo medio triste. El olor del sol cuando pega en las paredes, por ejemplo, es algo que reconocería con los ojos cerrados. Y cómo cantan los pajaritos también.
Esta vez descubrí que en realidad no voto en Saavedra sino en el borde de más allá de Villa Urquiza. Es donde si uno mira para abajo ve los elefantes que sostienen el mundo.
Salí de votar y no sabía para dónde ir, entonces me largué a caminar porque confiaba en que el instinto me iba a llevar hasta Avenida del Tejar, que es el eje del barrio de Saavedra. Caminé muchas cuadras en una dirección, después doblé varias veces por calles desconocidas y de repente me encontré en la calle Iberá y me acordé de todo. Cuando vagabundeábamos por ahí, Iberá me hacía sentir confiada y segura. Mi papá me hablaba siempre de los esteros del Iberá y yo pensaba que debían estar cerca de ahí y eso me tranquilizaba. Esta vez seguí por Iberá y empecé a cruzar calles con nombres familiares hasta que llegué a Avenida del Tejar. La Filcar de la cabeza no me falla casi nunca.
Cuando era chica me fascinaba que por allí había un montón de calles con nombres de mujeres. Yo preguntaba qué habían hecho para ser calle y siempre me contaban algo heroico: que habían cagado a lanzazos a un español o que habían tirado aceite hirviendo contra los ingleses. Juana Azurduy me mataba. Pero después creía que todas las calles de ahí tenían nombre de mujeres. Por ejemplo, en vez de Mariano Acha un día leí María No Ancha y todos se rieron mucho de mí. El domingo cuando pasé por Holmberg ví por primera vez cómo se escribe y me asombró. Nosotros le llamábamos Ólember.
sábado, junio 02, 2007
Si hay azar hay amor

Lo dijo la profunda, misteriosa, acuática Hipólita en la fiesta del jueves. Lo dijo y lo repitió y todos lo repetimos con ella absortos, sin entender. Ahora no sé si lo dijo así o si dijo SI NO HAY AZAR NO HAY AMOR y tampoco sé si es lo mismo una frase que la otra. En ese momento no lo veíamos porque había mucho humo, pero ahora sí. Piénsenlo un poco, díganlo pensando en lo que dicen y van a ver que es una gran verdad.
Lo de las 7 fumatas poderosas no tiene nada que ver: es puro azar. Por eso hay amor.
Los candidatos

Uno parece el personaje más perverso del cine gótico, el otro te mira como un siberian jasqui en celo y el otro como un perro bueno que nunca está en celo.
Después vienen los freakies, los ridículos, los que creen que el FMI es culpable de todas las cagadas que nos pasan, los que creen que estamos a las puertas de alguna revolución y sólo hay que hacer un poquito más de fuerza, los que sumando y sumando alcanzan al 0.1 de los votos.
Igual me voy a presentar con mi libreta cívica andrajosa, el único lugar donde todavía creo que todo es posible y estoy dispuesta a pelear hasta morir para lograrlo.
Mañana emprenderé un largo viaje hacia la frontera este del barrio de Saavedra, hasta una calleja cortada en la que sólo hay una escuelita maltrecha. Iré un poco a pata, un poco en subte y otro poco en colectivo hasta llegar a la urna donde depositaré mi óbolo.
Todos me preguntan:
-Por qué no hiciste cambio de domicilio?
-Lo hice hace catorce años, respondo una y otra vez sin perder la paciencia -Lo hice pero sigo empadronada (qué monstruosidad de palabra) en esa escuelita rural.
Lo más curioso es que la dirección que me atribuyen no existe desde hace más de 30 años, cuando demolieron esas cuadras para hacer una autopista.
La Dirección Nacional Electoral me ha declarado homeless y me manda a votar al rincón, pero igual voy a ir, aunque ningún candidato me gusta. Antes protestaba no votando, pero nadie se enteraba y al final me sentía al margen, como cuando uno va a una fiesta y toma agua sin gas.
Todos me preguntan:
-Por qué no hiciste cambio de domicilio?
-Lo hice hace catorce años, respondo una y otra vez sin perder la paciencia -Lo hice pero sigo empadronada (qué monstruosidad de palabra) en esa escuelita rural.
Lo más curioso es que la dirección que me atribuyen no existe desde hace más de 30 años, cuando demolieron esas cuadras para hacer una autopista.
La Dirección Nacional Electoral me ha declarado homeless y me manda a votar al rincón, pero igual voy a ir, aunque ningún candidato me gusta. Antes protestaba no votando, pero nadie se enteraba y al final me sentía al margen, como cuando uno va a una fiesta y toma agua sin gas.
viernes, junio 01, 2007
Arte & astronomía
Rulos & Rulos
Crawl & pecho
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